The Vatican, lo que pudo haber sido y no fue

chandler

Hace tiempo que os quiero hablar de una de esas series que pudo haber sido y no fue que más me ha obsesionado en mi vida. Se trata de The Vatican, un piloto fallido de hace un par de años en Showtime con Kyle Chandler de protagonista.

Obviously, uno de los motivos principales por los que esperaba esta serie con panderetas es este hombre, uno de mis favoritos y uno de los actores más buscados por las cadenas desde que acabó Friday Night Lights por todo lo alto. Encima, acompañando a Kyle Chandler estaba Matthew Goode, un señor dios del Olimpo y uno de mis mamíferos favoritos desde que hacía cascotes como Chasing Liberty o Leap Year (aunque él, que es un poco Rob Lowe y muy suyo, reniega de ella a saco).

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Poco se sabe de The Vatican más allá de que iba a ser un thriller sobre espiritualidad, poder y política dentro de la iglesia católica y que la vendían como una mezcla entre Los Soprano y Upstairs, Downstairs (ahí lo llevas). Kyle iba a hacer de Arzobispo de Nueva York, un tío progresista que levantaba ampollas entre la casta clerical más rancia y Anna Friel iba a ser su hermana que, a juzgar por las fotos del rodaje, probablemente hubiese sido amiga de la fiesta y la vida disoluta. Matthew Goode iba a ser el secretario del Papa, interpretado por Bruno Ganz y, por las fotos que hay por ahí, todo indica a que iba a tener más que palabras con Rebecca Ferguson, muy apretada en ese vestido rojo. Aunque os confieso que verle vestido con toda parafernalia eclesiástica me tira un poco para atrás. Que, a mí, los únicos hombres con falda que me ponen son los escoceses.

friel

Se ve que el piloto que rodaron Paul Attanasio y Ridley Scott en Roma, a parte de ser caro, era un cacafutis y Showtime primero echó a Attanasio y, después de hacer reshoots y ver que la cosa no mejoraba, decidió cerrar el grifo, pero no me extrañaría nada que la iglesia hubiese metido la mano por ahí para prevenirnos de ver las verdades del barquero en pantalla grande.

Porque, qué queréis que os diga, yo básicamente esperaba que follasen mucho y que la iglesia se tirase de las vestiduras. Porque si no lo habéis vislumbrado ya, soy una atea irredenta, y tenía muchas ganas de ver qué opinaba el clero de esto. Confiaba en que Showtime, después de enseñarme a Claire Danes limpiándose los bajos o a Matt Leblanc cepillándose hasta las paredes, me enseñase a Kyle Chandler de cura pecando y tirando el voto de castidad por el retrete.

vatican02Aquí el padre Goode echando el cigarrito.

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