El síndrome McFly

Sí, quizás me lo acabo de inventar, y además seguro que ni siquiera soy la primera, pero voy a llamar síndrome McFly a esa tendencia (llámale tendencia, manía o moda) de hacer que (y yo no seguiría leyendo si no estáis más o menos al día de Once Upon a Time, Fringe y Doctor Who)… de hacer, decía, que padres e hijos acaben teniendo la misma edad, o peor: que lo segundos parezcan más viejunos que los primeros.

Y es que eso es lo que pasa cuando te da por viajar en el tiempo, ambarizarte o jugar con hechizos mágicos: que un día te despiertas y tu pequeñaja de repente es una mozuela. En todos los casos es un marrón muy raro, porque vale que te has evitado aguantar a tu hija en la edad del pavo, pero que de buenas a primeras te apetezca más untarle crema antiarrugas que crema para las irritaciones en el culo es altamente perturbador.

Caso número 1: River Song y los Pond

Un caso extremo, porque River casi podría ser más la madre de Amy que su hija. Como revelación, en su momento estuvo bien, pero yo nunca he acabado de acostumbrarme.

Caso número 2: Emma Swan, Snow White y Charming

El reencuentro entre estos tres ha sido algo frío, vaya, que poca gracia le ha hecho a Emma enfrentarse a la mágica realidad. Cualquiera diría que Snow le estropeó la cazadora roja al lavarla o algo. No me preocupa, seguro que al final se encuentran todos los unos a los otros y podemos seguir bebiendo chupitos cada vez que alguien dice you found me.

Caso número 3: Etta y los Dunham/Bishop

También muy raro. Ya era difícil imaginarse a Olivia con un bebé, pero tenerla en posición de ser suegra de alguien es demasiado. Pero tampoco me preocupa, que tengo la sensación de que como miniserie esta temporada les va a quedar muy bien. Como series finale creo que tendremos que conformarnos con lo que pasó la pasada primavera.

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