Pinículas fantasbulosas: Grease 2

Una cosa es asumir como cierta la afirmación “segundas partes nunca fueron buenas” y otra es rasgarse las vestiduras con la existencia de cutreces como Grease 2. Sí, Grease 2 es casi tan cutre como una peli de Parchís. ¿Vamos a defenestrarla, execrarla o vituperarla por eso? No en esta casa amigos. No en esta casa.

Sip, Michelle Pfeiffer fue una de las pocas que triunfó después del fiasco de Grease 2

Grease 2 forma parte de esa raza de secuelas que poco tienen que ver con la original: comparten el título, los personajes más pardillos y, de pasada, el tema, pero poco más. Yo la tengo clasificada al lado de Teen Wolf 2 en la sección “universos paralelos”, porque es como si dos univeros hubieran intentado hacer la misma película, pero siendo uno una paletilla ibérica y el otro un paquete de “jamón de hembra” del hacendado. Y aún así, puedo reconocer cierto encanto trash en números como el siguiente:

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Ahí que van en Grease 2, producida cuatro años después de Grease (es decir, en el 82) y ambientada dos años más tarde (es decir, en el 61) en un Rydell con la misma directora, secretaria y entrenador (un trío muy divertido, especialmente las dos primeras) y con una brand new generación de estudiantes canallas a punto de graduarse.

Una jovencísima Michelle Pfeiffer es la líder de las Pink Ladies, que acaba de cortar con el cabecilla de los T-Birds que, todo hay que decirlo, desde la marcha de Zuko y Kenickie han involucionado alarmantemente. El pardillo de turno es un recién llegado inglés, primo de Sandy que, como quiere ligarse a Michelle Pfeiffer, se convierte en motero enmascarado y se enfrenta, no solamente a los T-Birds sino también a cara-cráter, que al parecer cuando le birlaron el coche en Grease decidió que las motos eran más molonas.

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No nos engañemos, el principal atractivo de Grease 2 es el ejercicio antropológico de ver a Michelle Pfeiffer cantar y bailar y comprender por qué no ha pasado a la historia por ello. Aunque la chica lo resuelve con dignidad, las cosas como sean, y más teniendo en cuenta que su papel iba a ser para Pat Benatar (que lo rechazó) y este número casi se escribió para ella:

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Ya puede darse con un canto en los dientes la Pfeiffer de que su carrera despegase después y a pesar de Grease 2, cosa que no pasó con el resto, especialmente con el motero pardillo. Que por cierto, si prestáis atención a los T-Birds reconoceréis a un jovencísimo Christopher McDonald, que no sé si en Boardwalk Empire habrá coincidido con Patricia Birch, directora y coreógrafa de Grease 2, que también ha trabajado como coreógrafa en la serie del amigo Nucky.

Yo os dejo con uno de los números más friquis de Grease 2. No me lo tengáis en cuenta:

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