Pinículas fantasbulosas: Wimbledon

Ahora que ha comenzado Wimbledon es tan buen momento como cualquier otro para ver Wimbledon – la peli-, y olvidar que en España nos pusieron la coletilla “El amor está en juego”, supongo para que nos quedase claro que es una comedia romántica, que mira que somos cazurros a veces.

Total, que es iniciarse Wimbledon y a servidora encendérsele el piloto automático para ponerme la peli de nuevo. Una vez al año no hace daño, y más sería excesivo, que Wimbledon no deja de ser una peli romanticona al estilo inglés (from the makers of Notting Hill, Bridget Jones y Love Actually), en ocasiones hasta divertida, con unos partidos de tenis fantásticamente montados y coreografiados y, oye, unos protagonistas que ni siquiera chirrían. Hasta Kirsten Dunst está graciosa y poco odiable, y Paul Bettany siempre tan digno. Pero esperad que voy con los secundarios. Primero los feuchos pero con experiencia, saber hacer y tal: Sam Neill, Jon Favreau y Bernard Hill. Y luego la traca: Austin Nichols, James McAvoy y Nicolaj Coster-Waldau. Todos coincidiendo en el mismo espacio-tiempo.

Pues eso, que en Wimbledon lo que hacen los chicos guapos (y Kirsten) es jugar a tenis (menos McAvoy, que se dedica a ir en bicicleta). Kirsten Dunst interpreta a una joven promesa y Paul Bettany al 119 en el ranking mundial, un tenista que ni siquiera en sus buenos tiempos fue demasiado brillante y que a sus 32 años accede al torneo en plan wild-card local con la sana intención de no hacer demasiado el ridículo antes de retirarse, pero claro, el chico conoce a Kirsten y se convierte en el rey de la selva. En el trailer lo explican mejor:

Que no, que aquí nadie ha descubierto la sopa de ajo, pero consiguen que quieras con todas tus fuerzas que Bettany llegue al infinito y más allá, y que se quede con la chica. Y además te entran ganas de visitar Londres en primavera, y de recorrer los pueblos de la costa en descapotable, y de jugar a tenis como un pro, y aunque es un deporte básicamente solitario, que eso lo reflejan muy bien, quieres ir ahí y gritarles: clear eyes, full hearts, can’t lose!. A nadie le va a cambiar la vida, pero divierte un rato, que ya es bastante.

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