Melissa & Joey, una sitcom de los ’80

No os voy a engañar, cuando vi que la ABC Family iba a producir una sitcom con Melissa Joan Hart y Joey Lawrence, fruncí el ceño en señal de desaprobación snob. Yo también llevo una pequeña Niles Crane en mi interior. Pero después de ver la serie, me he enamorado de la grandeza de haber recuperado la estructura de las sitcoms de los ’80. Por supuesto, Chuck Lorre todavía vive de recrear una y otra vez la misma fórmula, pero en el caso de Melissa & Joey nos vemos transportados directamente a 1984, año en el que las sitcoms familiares invadieron la televisión.

Por supuesto, Melissa & Joey bebe de las sitcoms familiares prácticamente impuestas en los ’80 por Bill Cosby, pero la estructura es casi exacta a la de otra serie que se estrenó el mismo año, Who’s the boss?, gran mito de la televisión que metió en nuestras vidas a Alyssa Milano. Hombre hecho y derecho que tiene que por bromas del destino se ve obligado a trabajar como male nanny o, como a ellos les gusta llamarlo: manny. Por supuesto, la relación entre el manny y la mujer de la casa al principio es tensa pero con el tiempo acaba convirtiéndose en amor puro. Los niños de la casa son unos toca-pelotas. Esa es la descripción de ambas series. La casa, por otro lado, estoy convencida que en Melissa & Joey han robado los planos de otra mítica sitcom familiar: Boy meets world. La puerta de entrada, la escalera que lleva al piso de arriba, el sofá, la cocina, la puerta que da al jardín…todo.

Remember wheeeeen…

Tanto Melissa Joan Hart como Joey Lawrence son dos curtidos de la televisión que saben perfectamente cuál es el papel que mejor les funciona, y aquí lo desempeñan con maestría. Y después de hacer juntos la película My fake fiance para la ABC Family sabían que su química funcionaba, así que sólo hizo falta que los guionistas se diesen cuenta de eso, y empezasen a meterles tensión sexual por un tubo. Por un tubo, tampoco, que el tema va de familias y de educar a dos adolescentes de hormona agitada. Eso sí, a los cuatro capítulos, cambiaron a la ayudante de Melissa en el ayuntamiento porque era demasiado guapa y tenía muy poca gracia gruesa, así que le metieron a una locaris afeada para que la cosa tuviese un poco más de gracia y no hubiese peligro de que Joey se enrollase con ella en vez de con la protagonista.

Dicho esto, tenéis que saber que yo amo esta serie y que si sois de los que echan de menos las sitcoms familiares como las de antes y no se os ponen los pelos como escarpias al oír risas (de público en directo en este caso), ni os la cogéis con papel de fumar por el tema de la pseudo-moralina edificante y la poca modernidad de las comedias, os lo pasaréis tan bien con Melissa & Joey como yo lo hago. Eso sí, si alguien se engancha, por favor que me saque de mis dudas obsesivas sobre si Joey Lawrence se ha pintado con spray la coronilla. Vaya, que todos sabemos que esa mata de pelo que lucía en Blossom ya es historia, pero es que la dualidad de color de su calva me perturba totalmente.

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