Fantasía mix, porque se acerca el invierno

Y no es que el grajo vuele bajo, es que las espadas ya se blanden bajo el grito: Invernalia!

Hace unas semanas, los amigos Sepinwall y Fienberg se preguntaban por qué en televisión hay tan pocos productos, digamos, fantásticos, desde el punto de vista del género, se entiende. Ellos apuntaban a que hay muchísimos más médicos, polis o abogados que magos y hechiceras, por lo que la conclusión se hace evidente.

El asunto fantástico resulta minoritario, si queréis, aunque tan minoritario como intenso a la par que ruidoso, porque si algo consiguen los amantes de armas nobles para tiempos más civilizados es hacerse notar, eso es innegable. Ahí está la expectación generada por The Walking Dead (aunque tampoco sé si entraría bien bien dentro del género fantástico, que no quiero que nadie se enfade), y no me negaréis que la tangana que se está liando (y seguirá liándose) con la adaptación de Juego de Tronos no es digna de un banquete rociado con aguamiel y vinos llegados de Dorne o El Rejo.

Otra es, como también apuntaban en el podcast, que el género fantástico quizás es más llevable al cine, donde es más factible dejarse riñón y medio en efectos especiales, planos impresionantes, decorados, etc., porque claro, luego todos nos quejamos de lo cutres que son los efectos en Merlin o en La Leyenda del Buscador.

Lo que me lleva otra vez a la adaptación de Juego de Tronos, y a la pasta descomunal que se está dejando la HBO en la serie (o la que también se están dejando los de AMC con The Walking Dead). Ah, pero espera, que los de HBO no hacen televisión, hacen otra cosa. Será eso.

Igualmente, por mucho que desee con toda mi alma que Juego de Tronos triunfe con lo que seguro que serán innumerables escenas de cruenta guerra y sexo salvaje (que para algo se hace en una cadena de cable) todo el asunto me da más miedo que una Mord Sith con una rabieta, que el recuerdo de lo que pasó con Roma está ahí, acechando y, en este caso, con la peligrosa ira de los fans a la vuelta de la esquina esperando alzar el grito de guerra ante la más mínima licencia creativa con respecto a los libros.

Tormenta de Espadas - Libro

Porque lo de los libros también es interesante. Vaya, muchos de estos productos fantásticos (otra vez, es complicado generalizar) son adaptaciones de novelas ya con éxito dentro del género: la saga The Sword Of Truth en el caso de Legend of the Seeker, The Dresden Files, que inspiró The Dresden Files (claro y cristalino), Haven y The Colorado Kid… por no hablar de la invasión vampírica que tenemos encima, aunque no sé cómo ven los puristas de lo fantástico el asunto vampírico, que hay cosas que se me escapan.

El tema es que lo fantástico, y la ciencia ficción en general, aún están cuestionados en ciertos círculos. La búsqueda de otros públicos o de un nuevo prestigio puede llegar de la mano de ese cable que nos prepara Juego de Tronos o The Walking Dead a golpe de talonario…  aunque también de re-imaginaciones como Battlestar Galáctica, que ha conseguido poner la ciencia ficción ahí arriba, codeándose con los más serios.

Battlestar Galactica Last Supper

El problema es que cuando han querido ir un poco más allá (Caprica) no les ha salido demasiado bien. Esperemos que lo sigan intentando, y que dejen, en esta línea, que la senda oscura de Stargate Universe siga su camino, por mucho que se hayan pasado demasiado tiempo tan despistados argumentalmente como perdidos en el espacio. Sí, soy de las que piensa que Stargate Universe comienza a pintar bien, aunque es injusto que para llegar a este punto hayamos tenido que soportar tanta indefinición. En fin, es lo que tiene ser un convencido de las puertas estelares.

By the way, os juro por mi Yoda parlante que hace un mes fui a una boda a un restaurante donde tenían una puerta estelar (tamaño real, con luces y todo) por la que entraron los novios al salón. True story.

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