El valle de los caídos: Lone Star

Desde el principio de la temporada os quería hablar de algunas series que a día de hoy ya nos tienen aquí reunidos celebrando su funeral, pues las cadenas han sido más rápidas dándoles el hachazo que yo comentándolas. Así que mientras van cayendo una a una, yo las iré comentando desde el valle de los caídos.

Lone Star era uno de los estrenos de la temporada que me tenía más intrigada por dos razones. Una era la existencia de una familia poderosa y malvada en plan Dallas capitaneada por Jon Voight (Jock Ewing, anyone?). Y la otra razón era simplemente Adrianne Palicki. Al final ni una cosa ni la otra fueron suficientes para que no me acabase aburriendo soberanamente. Sé que, como pasa con mucha gente que fallece, ahora a Lone Star le han salido fans por todas partes, pero creo que esta serie no tuvo ni tiempo ni gancho suficiente como para que la echemos de menos.

Creo que Lone Star es una de esas ideas que funcionan sobre papel, pero cuando pasas a la acción se te desmonta el tinglado por todas partes. Una de las cosas por las que me discutiré hasta la saciedad es sobre la (in)credibilidad de las historias. Creo que un argumento, personaje o cualquiercosa sea creíble o no, es algo subjetivo y eternamente discutible, y más en una serie pseudo-culebronesca como esta. Pero lo que tiene que ser capaz de hacer es provocar empatía para que la gente vuelva una y otra vez a sintonizar y escuchar de nuevo tus dramas vitales. Y eso, amigos, Lone Star no lo hacía.

Si bien pienso que James Wolk le ponía ganas al intentar infundirle entrañabilidad a un timador bígamo, creo que estaba muy lejos de que yo empatizase con sus amores profundos por ambas mujeres y sus conflictos morales. Y a pesar de todo esto, la serie fue muy bien recibida por la crítica y llegué a leer que su primer episodio era el mejor piloto desde el de Friday Night Lights. Por supuesto, pienso que el que escribió esto debería estar obligado a ver todas las temporadas de Hostal Royal Manzanares seguidas, porque cuando terminó el piloto de Friday Night Lights yo me puse a saltar delante del televisor y al acabar Lone Star sólo sentí la insoportable levedad del ser.

Los que todavía están llorando su cancelación (entre ellos su creador), alegan que Lone Star era una serie que debería haber sido programada en una cadena de cable, un sueño que últimamente tienen muchos que creen que sus series son de una genialidad incomprendida que sólo sería apreciada en un círculo selecto y menor. Pero, amigos, esta excusa no vale para todo. Para Los Hermanos Donelly o Kings, vale, pero para esta no. Por lo pronto, es demasiado light.

Y, ojo, a pesar de que creo que la cancelación de esta serie está más que justificada, soy de la opinión que con sólo un par de capítulos emitidos la serie no ha creado suficiente poso como para que los espectadores se encariñen de ella o la acaben de odiar definitivamente. Lo único que me sabe mal es que si le hubiesen dado un par de episodios más, podríamos haber visto a Rosa Blasi (Make it or break it) y a Andie MacDowell como amante de Jon Voight. Y eso sí que me parece digno de una cadena de cable. SyFy, por ejemplo.

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