Pinículas fantasbulosas: Bride & Prejudice

Orgullo y Prejuicio es uno de mis libros favoritos, esto es así. Por supuesto, la adaptación de la BBC es una de esas maravillas que utilizo regularmente para depurar mi alma televisiva, aunque si tengo poco tiempo también me sirve la versión de Keira Knightley, donde todos y cada uno de los actores están espectaculares.

No hace falta que os diga que también disfruto cosa mala con miniseries como Lost in Austen, y si los múltiples libros que leo a la vez me lo permiten, algún día acabaré Pride and Prejudice and Zombies.

Bride & Prejudice

Sin embargo, de todas las versiones habidas y por haber, con la que mejor me lo paso es con Bride & Prejudice, o lo que es lo mismo, Bollywood meets Hollywood (and it’s a perfect match). Aquí os pongo el primer número musical, que hoy es luniércoles y necesitamos animarnos:

Por supuesto, tuvieron que enseñar a Naveen Andrews a bailar, que lo sepáis. Por supuesto también, adaptaron los números al gusto occidental, porque sí, a todos nos gusta dárnoslas de multiculturales deguays, pero luego resulta que la cultura india no es lo que era y decidimos que cabalgar a pelo no mola tanto como creíamos.

*Nota que viene más o menos a cuento, básicamente porque hablo de la cultura india: no es que Outsourced no me guste, es que incluso me parece insultante, y me indigna, pero ahí lo dejo que no me gusta hablar de cosas feas.

Vale, Bride & Prejudice está destilada, pero no insulta en ese sentido, es más, la problemática india es uno de los motivos de discusión entre Lalita y Darcy, el americanito blancucho. Todo muy light, está claro, que Gurinder Chadha pretendía hacer un musical, no un manifiesto político, fijaos que hasta Ashanti tiene un numerito.

En realidad, jugar con el choque cultural es todo un acierto, y se adapta perfectamente a la historia. Naveen Andrews es el equivalente de Bingley, en realidad un pijotainas inglés de origen indio que viaja a Amritsar a ver si pilla cacho. Con él arrastra a su hermana (Indira Varma, esa eterna secundaria) y a su mejor amigo Darcy (Martin Henderson) que, como manda la tradición de todos los Darcys del universo conocido, tiene un bonito palo en su precioso culo, además de la expresividad de una castaña, pero qué pasa, le regalo mi merienda a quien me consiga un Darcy que no sea un cara-palo.

Y no, no me dejo a Aishwarya  Rai como Lalita-Elizabeth Bennet, esa miss mundo l’Oreal.

Bride & Prejudice

El primo Collins (Nitin Ganatra) resulta ser un conseguidísimo garrulo quiero-y-no-puedo muy malamente americanizado, y quizás el personaje más estereotipado, eso sí. También, como manda la tradición, el malvado Wickham (Daniel Gillies) es un rompebragas de primera que hizo cosas malas con la hermana de Darcy, que no es otra que nuestra queridísima Rory (la que viene siendo Alexis Bledel, vaya). Una lástima que no se marque ningún numerito.

Que sea un musical también es todo un acierto, no solamente porque los números son divertidísimos, sino porque en el libro tanto la música como los bailes tienen un papel muy importante, y eso da mucho juego.

Claro que creo que en algún momento también se les va un poco la olla:

Total, que no hace falta que os explique la historia, porque si no habéis leído Orgullo y Prejuicio ya estáis tardando, pero sí prometo sobre los cimientos de Pemberley que esta versión es muy, pero que muy divertida, y algo canalla, también.

Eso sí, siguiendo la tradición orgulloyprejudiense, que lo sepáis que nada de besos, claro que en este caso creo que se debe más a las exigencias del público indio que no a la castidad de la época de Jane Austen. Recordemos que en la adaptación de la BBC no hay beso hasta la última escena, y en versión de Keira Knightley ni eso, pero os dejo con la que supuestamente debía ser la escena final de esta última, que se incluyó en la versión americana pero se excluyó de la versión europea. Gracias a todos los dioses por los extras de los DVDs.

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