Gracias, Rob Lowe

Sé que Rob Lowe y yo nunca nos vamos a entender. La última pelotera la tuvimos tras su penúltimo ataque de ego, por el cuál se largo de Brothers & Sisters. Desde entonces no nos hablábamos. Supongo que Rob ha decidido reconciliarse otra vez conmigo, porque me ha mandado un mensaje en la portada de la revista Men’s Fitness.

Mirando al horizonte para conseguir aguantar la respiración, Rob me enseña a mí y al mundo lo bien que está a sus 46 años. Y que, de hecho, ha mejorado bastante. De hecho, cuenta, que desde que dejo la politoxicomanía hace ya 20 años, ahora se dedica a los deportes de riesgo para tener chutes de adrenalina. Como es un tío arriesgado, este año se pasa a Parks & Recreation (para demosrarme que tiene vis cómica) y a Californication (para que vea que tiene un espíritu indie).

Pero lo más de lo más es que el año que viene van a aparecer sus memorías. A los 46 años. Unas memorias llamadas Stories I Only Tell My Friends, donde espero que no me explique que ha encontrado la adrenalina que le faltaba en algún club de kabbalah o en casa de Tom Cruise y cuente, de una vez por todas, qué narices pasó con la cinta que grabó con aquellas menores en la convención nacional demócrata y qué narices hizo saliendo 6 años con Melissa Gilbert y poniéndole la cornamente con Estefanía de Mónaco.  Un tipo arriesgado, sin duda.

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