The Hard Times of R.J. Berger

Una de las cosas buenas que tiene la manera que tenemos nosotros de ver la tele americana, es que no dependemos de las programaciones de los canales, ni de comprar paquetes de cable ni si tal o cuál canal tiene más o menos audiencia. En el fondo es igual que sea un súper éxito de la CBS como el truño más inmundo de la ABC Family. Total, nos lo bajamos todo el mismo sitio. Por la misma vía nos llegan series como The Closer o The Hard Times of R.J. Berger, serie a la que seguramente prestaríamos poca atención si viviésemos en Estados Unidos. No sólo porque es una rara avis, si no porque además es una producción de la MTV.

Hace muchos años que la MTV dejó de ser el canal de los videos musicales para convertirse en hogar de un sinfín de realities erótico-festivos, dadaístas a más no poder. Y hacía años que no producía una serie, así que THTORJB es casi una novedad en la cadena. Pero si le echáis un vistazo, enseguida os daréis cuenta de que, seguramente, no tendría cabida en la parrilla de una cadena más convencional. Vamos, ni tampoco entre las otras cadenas de cable porque, esta serie, no es Sons of Anarchy ni Mad Men.  Los creadores dicen que es un cruce entre Aquellos maravillosos años y Supersalidos. Muchos la han querido describir como Hung para los jóvenes, aunque yo creo que está mucho más cerca de ser una American Pie serializada. Y es que el eje de toda la serie es el pene de R.J. Berger. El tamaño de su pene, básicamente.

Y es que R.J. es el típico nerdo marginado que se la pela con sus cómics de fantasy, tiene un amigo gordo y babea por la guapa de la clase. Típica vida loser en el instituto hasta que el tío popular mongoloide le baja los pantalones delante de toda la escuela y descubren el secreto de R.J. Su descomunal cirio pascual hará que todas las mujeres de la zona (cougars incluidas) quieran acostarse con él. O sea, como sitcom adolescente a las que estamos acostumbrados últimamente, está bien. Si queréis encontrar un trasfondo psicosocial del tamaño de su miembro en relación a la doble moral de la sociedad y a la insoportable levedad del ser, esta no es vuestra serie. Si, por el contrario, tenéis menos prejuicios y el humor de los Farrelly o los Apatow & Friends os hace gracia, quizá os podáis divertir con esta.

La serie ha sido creada por David Katzenberg y Seth Grahame-Smith, las mentes detrás de la web-series Clark and Michael, con Clark Duke y Michael Cera. Como curiosidad os diré que Katzenberg es el hijo del todo-podersoso Jeffrey Katzenberg (dueño de la Dreamworks, junto a Spielberg y Geffen) y novio de Nicky Hilton.

No os voy a engañar, a pesar de que a mí las bromas de caca-culo-pedo-pis me hacen gracia, la broma del pene de R.J. Berger me dejó de hacer gracia al tercer capítulo. Y eso que creo que Paul Iacono hace un gran trabajo entrañabilizando al eterno loser pajillero que poco a poco va ganando confianza en la despiadad selva social. Quizá algún día la acabe o quizá ya me he hecho mayor y me tengo que dedicar a revisionar la colección completa del Pájaro Espino.

Os dejo un trailer para que juzguéis vosotros mismos, a pesar de que lo han hecho apto para todas las edades y parece un panfleto motivacional. Ya os digo yo que la serie no es tan blanca.

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