Todos los huesos

En las series de casos, lo que es el caso propiamente dicho normalmente me interesa más bien poco (a no ser que se lo curren bastante, que de vez en cuando, mira, pasa). Total, que como soy una sentimental adicta a las comedias románticas, lo que más me atrae en estos casos “de casos” son las dinámicas que se generan entre los personajes.

Podéis imaginar, entonces, que considero totalmente imprescindible que en la estructura de estas series haya algo que no falle nunca: esos minutos finales después de haber resuelto el caso, cuando nuestras parejas de compañeros detectives, polis o lo que sea encargan comida china en bonitas cajas de cartón, pasean bajo la luz de la luna o toman copichuelas en el bar de turno.

Y es que es en estos minutos finales cuando normalmente más avanzan las tramas personales, vaya, lo que tiene permitido avanzar una trama personal en una serie de casos, que todos sabemos que en ellas el ritmo erótico-festivo es bastante menor al que llevan en el Seattle Grace.

Pero no, CORRIJO. Es en estos minutos finales cuando se nos hace evidente, sin la presión de un asesino por encontrar, que las susodichas tramas avanzan o no. Vaya, por si a lo largo del capítulo no habíamos hecho demasiado caso a las conversaciones personales entre informes de balística, alguna mirada furtiva o incluso algún tocamiento pretendidamente casual. Pero sí es cierto que si al final no tenemos ese wrap-up conclusivo la experiencia no es completa, como que falta algo.

Llegados a este punto podréis entender mi obsesión esta temporada con la relación Brennan-Booth. Y es que de la forma en que acabaron la anterior era de esperar que saltarían chispas. Y han saltado, como locas.

Total que, arrastrada por mi obsesión insana, he editado todos los minutos finales de Bones de la temporada, uno detrás de otro. El resultado es un vídeo raro, raro, que dura lo mismo que un capítulo, pero que resume perfectamente lo que ha sido su relación esta temporada:

Resumiendo:

  • Booth se pasa toda la primera parte de la temporada angustiado por sus sentimientos hacia Brennan, y creo que ella también (no es tan inadaptada como para no intuir que ahí pasa algo), aunque Brennan no tiene ni idea de qué hacer con lo que siente, pese a sus intentos por entender los impulsos de los que le rodean y especialmente por aprender de Booth.
  • Hacen tan buena pareja, y todos tenemos tan claro que son espíritus afines, que hay momentos en los que hasta ni te importa que no se conozcan bíblicamente. Aunque sabemos que esta situación no puede durar hasta el infinito y más allá, y deseamos fervientemente que vivan felices, coman perdices y procreen lo suficiente como para crear su propio equipo de hockey.
  • Booth y Brennan tienen gurús maravillosos que les guían en su camino hacia el catre: Cindy Lauper, afirmando que al final lo suyo funcionará, Stephen Fry, aconsejando paciencia y esperanza a Booth, y su abuelo, el de Booth, pidiendo a Brennan que no se asuste.
  • Y asustarse es precisamente lo que Brennan hace cuando Booth le planta el love-affair en las narices y ya no puede mirar hacia otro sitio. De los acontecimientos finales de ese famoso capítulo 100 ninguno de los dos se acaba recuperando, y el miedo acaba pudiendo con Brennan que decide largarse. Argumentalmente precipitado, sí.
  • Finalmente, como hubiera sido injusto que Brennan se largase dejando a Booth en Washington, se sacan de la manga una misión docente en plena zona de guerra para que así la despedida sea a dos bandas y los americanos patriotas puedan ver a Booth vestido de marine (perdón, ranger). By the way, si en esa despedida en el aeropuerto alguien llega a encender un mechero, ríete del coloso en llamas.

Y parece que realmente van a pasar un año separados. Y me apuesto la merienda a que no regresaran uno con un anillo en el bolsillo y la otra con el ajuar preparado. Me da un poco de miedo, pero está claro que estamos ante un clásico que todo cambie para que no cambie nada, Gatopardo style, y confío en que los guionistas sigan en la línea, en la buena, digo. Después de todo, el famoso capítulo 100 también removía los cimientos de la serie y supieron llevarlo fantásticamente bien.

En fin, en unos meses veremos cómo funciona este New Caprica, como diría MacGuffin. Pero será en unos meses. Mientras tanto, y como diría Brennan: thank you all for coming, let’s eat.

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