Moqueando con las comedias

En años y años de inmersión televisiva (que una tiene una edad) siempre me he preguntado por qué muchísimas cabeceras de comedias de antaño tienen ese regustillo triste-depresivo-voy a llorar-pero soy feliz. Por todos los tubos catódicos desguazados, si son comedias!

El caso Cheers es de libro, y el proceso de creación de su cabecera se ha convertido en una bonita historia. El resultado: que los chicos de Cheers nos hace reír, pero su cabecera es, oficialmente, el mayor himno a la moriña de todos los tiempos. Muy grande.

Lo bueno es que el grafismo de la cabecera también es altamente nostálgico-morriñoso, como pasaba en Los problemas crecen, también con canción catárquica, look:

Es curioso. Tenían una versión a capella de la sintonía que magnificaba el efecto nostálgico, y solamente la utilizaron tres episodios y en el último capítulo. Una buena forma de despedirse.

En la misma linea, tenemos la sintonía de los Keaton durante sus Enredos de familia, incluso algo más tristona. Snif:

And there ain’t no nothing we can’t love each other through.
What would we do baby, Without Us?
Sha la la la.

Pero para mi gusto, el colmo del morriñismo se lo llevaba WKRP in Cincinnati. La letra es del mismo creador de la serie y hace referencia a uno de los personajes:

Maybe you and me were never ment to be
Just baby think of me once in a while

La música de El gran héroe americano es otro gran ejemplo, además de una de mis preferidas. Esta vez, con éxito comercial incluido. Y como soy así de básica, no puedo evitar partirme con esta versión a lo fringe. Pero pongo en grande la original, que no quiero que mi karma sufra.

Luego tenemos la que es sin duda la obra maestra del género: Suicide is painless, de MASH. Claro que en este caso el tono tristón está más que justificado, al tratarse de la agri-comedia más grande de todos los tiempos.

El autor de la letra (de la versión con letra) es el hijo de Robert Altman, que solía decir que ganó (el hijo) más dinero con la canción que él con la película.

Y vale que Aquellos maravillosos años era más bien una dramedia, pero no puedo evitar despedirme con la versión “lenta” de Joe Cocker de un tema originalmente más animadillo de los Beatles: With a little help from my friends. Todo un himno. Enjoy!

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