The one where everybody finds out

De todo lo que puede hacer que nos sitamos atraídos por una serie o historia en general, la curiosidad es un elemento clave. Vaya, que sin curiosidad, por lo que sea, dificilmente mantendremos el interés. Es very, very bad, pero cuando lo que pueda suceder a los personajes nos importa menos que a Olivia Dunham el lugar donde olvidó su pantonero, mal vamos. La serie tiene entonces todos los puntos para incorporarse a la lista de abandonos. Cada uno se sabrá la suya, y yo estoy a punto de incorporar Private Practice, que todo tiene un límite.

Private Practice
Lo siento Addison, pero trabajas con gente odiosa.

En las series “de casos” tipo episódicas con polis o detectives, en cada capítulo básicamente tenemos curiosidad por la identidad del asesino y sus motivaciones. Queremos ir decubriendo cómo unos y otros llegan a la resolución del caso/crimen y, por mucho que nos guste ir de listos, lo que nos atrae más es que al final nuestra suposición no sea la correcta. Vaya, que no sea la correcta pero que la explicación que nos den sea plausible a la vez que sorprendente, que nos gusta que nos sorprendan, pero no que nos tomen por tontos.

Bones

Colega, que el asesino al final no era el mayordomo!

Por lo general, las series de casos funcionan así, aunque el “caso” sea una enfermedad, desaparición, testigo protegido, etc. Seguramente también se generará interés por algún arco argumental que alcance varios episodios y, por supuesto, por las dinámicas entre los personajes (si éstos tienen un mínimo atractico, claro).

Cuando la historia es más serializada, la curiosidad se encamina hacia otros derroteros, así como la dosificación de las sorpresas. En los tiempos que corren, es importante que no se te vaya la pinza, con el efecto sorpresa, digo, porque al final la reacción que provocas puede ser más del tipo “Ah, pues vale” que no el siempre desaeado “Qué cabrones!”.

Tios, que resulta que Lost era un capítulo largo de CSI: The Island

Si te culebronizas, puedes tirar de mi opción sorpresiva/intrigante preferida. Das la información al espectador, pero no a (todos) los personajes, e intrigas alrededor del momento y la forma en que éstos la recibirán. En definitiva, la revelación. Vaya, típico culebronesco, que igual algunos de vosotros crecisteis viendo documentales de La2, pero yo sigo recordando la emoción de cuando Cristal y la señora Victoria descubrieron que eran madre e hija.

Muchas veces se trata de eso, de revelar relaciones familiares ocultas tipo “yo soy tu padre”, “aquí tienes a tu hermano”, “el hijo que espero no es tuyo” o “hola mami, que me diste en adopción hace años”.

También se puede ir más allá, tipo: “en realidad procedes de un mundo paralelo”, “no estoy muerto, y yo no soy yo”, “he aprendido a utilizar las pinzas y ahora estoy buena que te cagas”, “soy un cylon”, “llevo años enamorado de ti” o “soy una espía pateaculos”.

Brothers and Sisters

Si eres un Walker, no te preocupes, la información no tardará demasiado en llegar a ti por obra y gracia del señor Graham Bell… o en alguna cena familiar.

En fin, como me encantan los momentos de revelación, os dejo con un vídeo que he montado con algunos de ellos que he encontrado por ahí. Por supuesto, comienza con el más grande de los finds out: Phoebe finds out. Have a nice day. By the way, si no habéis visto Jacksonville, de Fringe, igual queréis parar en el minuto 2:06.

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