La vida es bella: LVEB

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Está claro que The Beautiful Life: TBL tenía todos los boletos para ser cancelada pero, ¿realmente se merecía que le diesen la patada habiendo sólo emitido dos episodios?. Pues no. Premeditación, nocturnidad y alevosía, I say. El drama culebronesco sobre modelos en Nueva York producido por Ashton Kutcher ya olía a podrido desde Dinamarca, está claro, pues la unión de los conceptos drama + modelos + Ashton Kutcher, no puede anunciar nada bueno. Seguro que fue a él a quien se le ocurrió la brillante idea de apostillar el “The Beautiful Life” con el TBL. Pero a pesar de todos los malos augurios, la serie no estaba tan mal como para dejarnos sin saber cómo continuaba esta aventura psicotrópica de Mischa Barton en la gran manzana.

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¡Vamos a triunfar!

Y es que, como os podéis imaginar, yo he visto entera The Beautiful Life, o sea, sus dos episodios, y debo confesar que me quedé con ganas de ver más. La serie es apestosa, pero está tan mal hecha que es maravillosa; la cutrez es su mayor grandeza. Es que todo, desde los actores, hasta las tramas y los diálogos eran de un supino dadaísmo digno del lavabo de Duchamp. Claro que íbamos avisados porque, tal y como está el patio, tener una serie protagonizada por Mischa Barton es signo de que o bien te crees que tienes el poder resurrector de Tarantino o es que te has tomado algo. Amigos, que Mischa de pequeña quizá sí que fue una niña prodigia, pero después de verla en The O.C., ¿no aprendimos nada? Y ojo, a esta pobre mujer, le tengo la mayor de las simpatías. Por eso de apoyar al débil, supongo. Y encima se tuvo que hacer los agujeros en las orejas para interpretar su papel en The Beautiful Life, para que fuese como todas las demás. Y así le pagan, oyes.

La pobre Mischa hace años que no está bien y The Beautiful Life fue un palo más para ella. Sólo tenéis que observar los cambios que experimenta su cuerpo entre piloto y el segundo episodio. En el primero, Mischa aparece con su delgadez anorexoide habitual y en el segundo se nos presenta una Mischa más rechoncha y distraída. Y, probablemente, bajo los efectos de algún estupefaciente. Imaginaos dónde puede acabar la pobre Mischa tras esta cancelación a traición. El mundo le tiene manía.

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Cinco horas para conseguir esta pose

Teniendo en cuenta que en su día emisión, el segundo episodio fue apenas capaz de reunir un millón de personas enfrente del televisor (en sus repeticiones fueron más), parece lógico que a la serie le cerraran el grifo. Pero es que no puedo dejar de pensar que estos índices de audiencia tan bajos, me parecen absolutamente random. La serie era camp a morir, pero en mi opinión, su calidad no difería mucho de la del supuesto gran éxito de la temporada en la CW, The Vampire Diaries. Ambas están hechas a base de tópicos y buenorrez. Nada nuevo. Nada grave. Dudo que se pueda hacer una serie sobre modelos en Nueva York sin sacar a la típica vieja gloria perturbada, al fotógrafo que quiere follisquearse a las modelos, la poderosa que se aprovecha de los modelos masculinos y el pueblerino que viaja a la gran ciudad para triunfar y se topa con la cruda realidad.

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Ay, Mari, que nunca me tendría que haber ido de Make it or brake it

Total, que me parece fatal que la cancelasen de esta manera, sin darle la oportunidad ni de aguantar hasta los 13 capítulos de beneficio que les dan a la mayoría de las series canceladas. Eso sí, si se os ocurre ver los dos tristes episodios emitidos, cosa que os recomiendo por el bien de la multiculturalidad televisiva, os obsesionaréis con la idea de que rodaron cinco episodios más que nunca jamás verán la luz.

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