Despedidas

Como macguffin no podría haber explicado mejor, Battlestar Galactica siempre ha sido una serie de personajes y, como no podía ser de otra manera, han bajado el telón no sin antes despedirse, despedirse entre ellos, de la nave, de nosotros y de la serie.

Odio decir esto, pero sí, va a haber unos pocos de spoilers.

Cuando los dioses de las series finale permiten que la serie tenga un final y que éste sea guionizado, producido, dirigido e interpretado con plena conciencia de que el viaje acaba allí, la despedida es múltiple y plagada de momentos agridulces en los que todo un equipo que ha trabajado codo con codo durante años debe decirse adiós.

Muchas lágrimas han derramado actores más allá de lo que les pedía el último guión (dicen que los chicos de Friends iban llorando por los rincones), y muchas veces el regalo es que la última escena que ruedes sea también la última de tu personaje, como ha sido el caso de Adama/Edward James Olmos y Roslin/Mary McDonnell, ambos dos despidiéndose de tantas cosas que se me pone la piel de gallina.

Una despedida es en sí misma una carencia, por todo lo que deja. Esperar que una series finale se traduzca en un capítulo memorable es, la mayoría de las veces, mucho esperar. Los capítulos memorables deben estar en el desarrollo de la serie, ya que el final está para despedirse, y una despedida es en sí misma una carencia, por todo lo que deja (sí lo he repetido a posta, qué pasa). Y de capítulos memorables Galactica tiene unos cuantos.

Las preguntas son más interesantes que las respuestas. Preguntar, o hacer que la gente se pregunte es, aunque a priori no lo parezca, mucho más gratificante que responder, más aún cuando las respuestas no son satisfactorias, o ni siquiera existen. Tener las respuestas no es siempre lo mejor de una series finale, no al menos tenerlas todas. Además, si la respuesta va a ser muy patillera, mejor no darla.

En definitiva, que compro el final de Galactica, incluso compro que Kara desapareciese así, de repente, por mucho que al principio me acordase de la madre de Moore. Quede claro que tampoco esperaba verla (a Kara) a lo casa de la pradera haciendo un pastel de manzana mientras Lee parte leña envuelto en una toalla, pero carajo, yo aún no me había despedido de ella.

What do you hear, Starbuck?
Nothing but the rain.
Grab your gun and bring in the cat.

Compro esta despedida, con sus imperfecciones, con todas ellas, pero también con sus grandes detalles: con la fugaz visión de un centurión retro expuesto en la nave antes de la lucha, con los centuriones retro luchando contra los centuriones new age, con el Baltar granjero, con las greñas esas que a Lee le quedan tan bien, con Lampkin de presi y Hoshi de almirante, con Adama bromeando con Baltar, con Cottle despidiéndose de Roslin. Con todo.

Lo compro todo despidiéndome de la serie que comenzó a poner a la ciencia ficción en un lugar más alto al que nos tenían acostumbrados. Dicen que lo de las esquinas cortadas en las hojas de papel es una broma interna haciendo referencia a la necesidad de reducir gastos a la que se vieron obligados al principio (cutting cornes, en inglés). Me alegra profundamente que para esta series finale pudieran tirar la casa por la ventana, sin cortar esquinas. So say we all. Frakkin Always.

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