Rory’s going to Yale

Años y años de series y series nos han enseñado que en los estados juntitos la elección de universidad es una de las primeras decisiones importantes que debe tomar todo adolescente medio (siempre que tu familia pueda pagar un dineral por tu educación, tengas una beca deportiva, o algún ex-novio te regale la herencia del vecino).

Dawson’s Creek

Si tu serie ha comenzado cuando ibas al instituto, lo más probable es que, fueran cuales fueran tus planes, acabes en algún campus cercano al hogar familiar y que permita, o seguir viviendo en casa, o volver a ella regularmente para que tus padres, amigos y vecinos puedan seguir saliendo por la tele. Pasó en Dawson’s Creek, Veronica Mars, Sabrina, Sensación de Vivir, Smallville, Everwood, Buffy, El Príncipe de Bel-Air, Gilmore Girls y un largo etcétera. Aunque les aceptaran en la universidad más cool del país, siempre acontecía algo que hacía que se quedaran cerca de casa. El caso Rory es algo diferente, pero eso es otra historia.

Rory’s going to Yale

¡Ah! Y si se te ocurre enviar al protagonista a una universidad lejana, tienes que seguir el modelo Salvados por la campana: todos sus amigos van al mismo sitio y añades una coletilla a la serie convirtiéndola en algo como Salvados por la campana, los años de universidad. También puedes ir por el camino del spin-off a lo A Different World, pero eso cuenta como serie nueva.

En cualquier caso, casi nadie se ahorra un episodio -como mínimo- de tribulaciones pre-universitarias, incluida la entrevista de rigor con el representante de turno, en la que es un clásico que se valore más la frescura que el intelecto, para no-sorpresa de todos (era evidente que Will se metería en el bolsillo al tío de Princeton mientras Carlton se quedaría a las puertas). Y luego está la ansiada carta, cuya recepción es otro clásico que provoca tantas lágrimas como abrazos, aunque parece ser que ahora también envían correos, al menos a nuestros queridos ricachos de Gossip Girl. Las peripecias de Blair para acceder a sus estudios superiores me está aportando grandes cantidades de diversión estos días, a parte de provocarme toda clase de pensamientos estroboscópicos imaginándome qué pasaría si Blair, Rory y Chuck Bass coincidieran en Yale.

Felicity

Otra cosa es que tu serie comience cuando entras en la universidad, con lo que te ahorras bastante de lo anterior para poder centrarte en lo que realmente te ha llevado allí: ir a muchas fiestas, tener mucho sexo (si eres una chica tienes que experimentar con alguna otra) y, si eres afortunado, encontrar pareja, a no ser que previamente te hayan reclutado los de la CIA, o una rama secreta, o lo que sea y se carguen a tu prometido. Lo de ser captado como espía en medio del campus parece una práctica habitual últimamente. Pobre Chuck.

Vale, sí, igual, también puedes sacarte una carrera, o algo, a no ser que te cancelen la serie antes. Hasta Felicity llegó a graduarse, ¿no? Peor suerte corrieron los de Class of ’96, que duraron dos telediarios pero es que, para mi gusto, tenían demasiados problemas. Son mucho más divertidos los chicos de Greek, con sus fiestas locas, sus normas rancias, sus ceremonias inclasificables y sus enseñanzas sobre cómo convertirse en una verdadera zorrita. Hay mucho que aprender de esas chicas, bitches.

Aunque cuando de hermandades se trata, está claro que, si tu dinero te ha abierto tantas puertas prohibidas que hasta un descenso a los infiernos puede resultarte aburrido, eres carne de sociedad secreta tipo The Life and death brigade y de otro tipo de descensos. Que tengáis un buen aterrizaje.

The life and death brigade

Y aquí el video, que por alguna razón no se me embedea.

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