Adiós a Heroes

Heroes

Hacía ya tiempo que se podía oler el tufillo a muerto que desprendía Heroes y, es sólo porque nadie podía creer que apestase tanto, que se ha tardado en certificar oficialmente su defunción. Aunque la serie siga en antena, y seguramente es por los tiempos pasados que la renovarán, yo vengo hoy a comunicaros que me divorcio definitivamente de estos héroes de pacotilla.

Es una lástima cuando ves que series que todos hemos amado entran en barrena y se hunden en lo más profundo del urinario, pero el problema con Heroes es que la serie subió muy rápido, y como más alto subes, más grande es el josconcio que te pegas. Si le sumamos que Tim Kring y los suyos lanzaron las palomas al viento antes de comprarse el campanario, pues ahora todo aquello de Heroes World Tour y laabuelaquefuma suena hasta ridículo.

Heroes
consiguió aquello que pocas series han conseguido que es movilizar a todo el sector seriéfilo y conseguir que gentes asiduas a los CSI y Houses de turno vieran más allá. Sólo otros como Lost o Prison Break consiguen captar a tales cantidades de espectadores (reales y no como los de Veronica Mars). Y es por eso que duele especialmente cuando estas series dejan de funcionar. Quizá no han fallado más que otras, pero te decepcionan profundamente.

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Hiro acabará relegado a gritar Yatta para los friquis de las comic-con de Wichita

Con un piloto que hizo que me levantase del sofá al ver volar a Nathan, la primera temporada de Heroes fue brillante. Eso sí, tuvo un gatillazo final que hizo que quisiera activar la fanesia y olvidarme de lo que había visto. Ese mal paso fue presagio de que venían tiempos inciertos para la serie y la segunda temporada fue la debacle: personajes horrendos, actuaciones tremebundas y explicaciones patilleras. Pero claro, como la temporada se vio menguada por la huelga de guionistas (gracias a cristo rey), todo el mundo pensó que eso iba a mejorar.

Pero, ¡ah!, craso error. La tercera temporada ha empezado alcanzando mínimos históricos. Ha llegado a niveles de locura del calibre de los mil dobles de Alias o los viajes en el tiempo de Felicity. En el momento en el que cualquier cosa se cura con la sangre de Claire, uno puede conseguir poderes inyectándose adrenalina y Mohinder se convierte en el macho del año, es señal de que la serie ha muerto oficialmente.

Y yo no puedo más. Estoy harta de ver desaprovechados a grandes ídolos míos como Kristen Bell o David Anders. Cansada de que me tomen el pelo ¡y darme cuenta! Así que, hasta aquí hemos llegado. Ahora tendré más tiempo para ponerme al día con clásicos que nunca caducan como Kitchen Nightmares o The Amazing Race.

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