El de la medusa

Hacía tiempo que no me descolgaba con un momento inolvidable, así que hoy vengo con dos, aunque uno es protagonista y el otro llega de rebote. Sí, soy una oportunista, lo sé, ¿y qué?

Si algún día tuviese que hacer una de esas estúpidas listas con mis 10 capítulos preferidos de Friends, tendría tantos problemas que insistiría como una niña en lo de “estúpida lista” y airada me daría media vuelta y me largaría. Una actitud más madura consistiría, por lo menos, en afirmar que el primer episodio de la cuarta temporada (El de la medusa) estaría en la susodicha lista.

Picture this: Nuestros chicos, la playa, Phoebe conociendo a su madre, Ross y Rachel reconciliándose y Joey, Monica y Chandler viviendo una experiencia traumática.

De vuelta a New York, el trío maravillas se ve obligado a explicar lo que pasó, convirtiendo el relato en una escena de culebrón chusco, con todos sus tópicos. Nunca una medusa hizo tanto daño:

Dios, vendería mi alma al diablo a cambio del talento de los guionistas de Friends.

Normalmente, no me entusiasma demasiado cuando en una conversación los personajes adoptan actitudes estereotipadas. En la mayoría de los casos los diálogos se convierten en discusiones matrimoniales, aunque se trate de dos amigos, y la verdad, resulta cansino. Pero aquí lo bordan, especialmente Monica, que está estupenda.

Así que, amiguetes, si este verano os pica una medusa, recordad esto y el momento ya no será tan chungo. Por cierto, ¿alguien sabe si el remedio realmente funciona? ¿algún discípulo de Txumari Alfaro por ahí?

En fin, que aprovecho el mismo capítulo para remitirme al final e ir directamente al momento en que a Ross se le inflan las narices definitivamente y manda las condiciones de Rachel para volver a estar juntos a freír morcillas. A partir de aquí, gran parte de la temporada será un ir y venir de puñaladas memorables entre ellos. ¡Me encanta! Especialmente la ultima frase de Chandler, animalillo.

Ruth, para vos, reina.

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