Kitchen Nightmares

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Debo haber entrado en un bucle cocineril interminable porque desde hace unos días estoy completamente enganchada a las Kitchen Nightmares de mi adorado chef Gordon Ramsay. A la versión inglesa y a la versión americana. A tope con la cope, hermanos.

Ramsay es conocido por dos cosas: ser uno de los cocineros con más estrellas Michelin del mundo y por ser capaz de decir más cantidad de palabrotas por minuto. Básicamente un “fuck” cada dos palabras. Este hombre es mi ídolo. Porque lo cortés no quita lo valiente, el chef Ramsay es un cabrón de mucho cuidado y no es precisamente la persona más diplomática de la cocina, pero hay algo en lo que es mejor a todos. No hay nada que le apasione más que la cocina y que el negocio de la hostelería y eso le hace único y objeto de respeto por parte de admiradores y detractores.

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De los muchos programas de Gordon Ramsay protagoniza en la televisión británica, Kitchen Nightmares es mi preferido. Aunque siempre es un placer verle en programas como Gordon Ramsay’s Boiling Point, The F Word o el gran reality culinario Hell’s Kitchen en el que se inspiro la truño-versión española que ganó la infame Bárbara Rey.

Kitchen Nighmares (Pesadillas de Cocina) son programas de una hora de duración en los que Ramsay visita restaurantes que han requerido su presencia porque tienen problemas. Normalmente estos problemas son económicos, claro, pero siempre provocados por comidas apestosas, decoraciones horrendas, vagos variados o egos descomunales. En la versión inglesa, emitida por Channel 4, Ramsay puede blasfemar todo lo que quiere y se explaya en sus metáforas copro-alimenticias y el programa se centran más en el cambio de menús y ambientación de los restaurantes que no en las traumas humanos del personal.

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En cambio, en la versión yanqui que emite FOX, se oyen pitidos censores constantemente y aparecen topos borrosos en la boca de Ramsay cada vez que suelta un taco. Aunque la factura de la producción yanqui es mucho más cinematográfica, el tiempo que se le dedica a la cocina es mínimo comparado con la importancia que se le dan a las relaciones personales y a las reacciones frente a las críticas hirientes de Ramsay. Si bien es verdad que la versión inglesa es más auténtica, son impagables los momentos en los que Ramsay se va a vomitar a los lavabos, grita cerdo asqueroso a la cara del dueño después de encontrar moho hasta en la sopa, hace que despidan al chef o pide una bolsita para vomitar cuando la camarera le dice si quiere pedir algo más.

Me he enamorado de él, qué le vamos a hacer. Me va la marcha. Si queréis empezar con la versión americana, la primera temporada tan sólo consta de 10 episodios y volverá con una segunda temporada en agosto. En Channel 4 llevan ya cinco temporadas y Gordon Ramsay ha avanzado que su próximo proyecto será remodelar la oferta gastronómica de todo un pueblo del Reino Unido, que será escogido por votación popular entre todos los espectadores de Channel 4. este hombre es una mina. A fucking mine.

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