Dime con quien andas…

Earl & Randy

La semana pasada estuve trabajando en Las Vegas y, lamentablemente, lo de trabajar va en serio. Como era de esperar, estaba toda la gente del negocio, todos en plan serio negociante ¡hasta que aparecieron los famosos!

Cuál fue mi sorpresa al bajarme del ascensor después de una larga jornada de reuniones y toparme de cara con Randy y Earl. Por supuesto, ellos vieron mi careto descompuesto pero, como soy muy digna, no dije nada. Y allí estaban otra vez, paseándose por el hall del THEhotel, ¿qué buscaban? Ni idea. Hasta tres veces me crucé con ellos. Hasta que me encontré al siempre alegre Sr. Adquiridor de La Sexta y le avisé de que por allí volvían a pasar (por enésima vez) Jason Lee y Ethan Suplee. Allí perdimos toda compostura y, cuál fanes fatales nos lanzamos a sus brazos farfullando frases en plan “estamos acostumbrados a la gente de la tele PERO QUIERO HACERME UNA FOTO CON VOSOTROS YA”. Añadir que varios señores respetables y entrajados que intentaban disimular, sacaron sus camaras aprovechando que se habían parado.

Por mi parte he de decir que Ethan Suplee es un encanto, pues Jason Lee es un pelin más caracartón, pero se le perdona por prestarse.

Más tarde me encontré con el bueno de James Spader en el casino, pero como yo iba sola y él iba acompañado de una señora con bolso que le trataba de tú; así que hice como si nada y sólo pensé para mis adentros: “Qué tiempos aquellos en los que intentabas ligarte a La Chica de Rosa, hombre de dios”.

Y después resulta que Michael Jackson se estaba paseando por el Luxor. Sólo tendría que haber cruzado un pasillo. pero, qué queréis, me daba un palo tremendo. Y a este no me arrimo ni borracha, pues seguro que le toco y me quedo con su brazo en la mano.

Para los muy frics de la cocina televisiva americana, deciros que tuve la oportunidad de ir a cenar al restaurante de Emeril Lagasse y al restaurante de Wolfgang Puck entre otros. Deciros también que uno de ellos me alteró gravemente el tránsito intestinal. Ya se sabe, comer y cagar, todo es empezar.
(¿A que me echabáis de menos?)

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