Día: 15 de enero de 2008

Fama, sabíamos que me engancharía

Llevo varios días bajo el influjo de la griposidad galopante y eso me ha provocado dos cosas: quedarme en casa y, por consiguiente, engancharme a Fama ¡A Bailar! Todo ello es muy triste, lo sé, pero pocos seréis los que dudaban que me acabase enganchando a este reality. El tema es sencillo, gente que baila con profesores que les enseñan a bailar mejor y conviviendo en una casa e intentando ganar un premio. Problema: tienen que bailar por parejas, y si uno resulta nominado, arrastra a su compañero con él. Y lo peor: las parejas son las mismas hasta el

Quiero más!

El síndrome Clooney – Grenier

El inexorable paso del tiempo puede parecer vertiginoso, pero creedme, a no ser que te llames Baby Jane, es imperativo reconocer que el tiempo hace grandes cosas en nosotros: nos convierte en diablos viejos y astutos y, en la mayoría de los casos, nos buenorriza un poquito. Ya vimos hace tiempo el caso Patrick Dempsey, pero hoy quería centrarme en el síndrome Clooney – Grenier, o síndrome parece mentira que siendo primo del eslabón perdido te hayas convertido en esto. Prueba número 1: George Clooney de joven No me negaréis que parece que el tío esté a punto de lanzarse

Quiero más!