Enganchada a Gossip Girl

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Quién me iba a decir a mí que una de las revelaciones de esta extraña temporada sería una serie de la CW. Tras haber engullido todos los capítulos emitidos, puedo decir que “Gossip Girl” es hoy por hoy una de las series que me lo hacen pasar mejor en mis encierros televisivos.

No olvidemos el propósito de todo esto porque, está muy bien que nos emocionemos con el arte y ensayo y seamos capaces de ver la poesía hecha humo, pero no olvidemos que aquí vinimos a divertirnos. Sinceramente no esperaba tanto de una teen soap de la CW y me he topado con que Josh Schwartz ha hecho un buen casting, una ambientación adecuada y es extrañamente fiel a los libros. Y habiendo leído algunas de las historias de Cecily Von Ziegesar en las que está basada la serie os puedo decir que en las pocas cosas en las que se diferencia es que el retrato de los personajes que se hace en los libros es bastante más ácido y punky. Vamos que entre drogas y orgías, esta gente va mal de tiempo.

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Una de las bazas que la aleja de ser una serie adolescente más es el papel que se le ha dado a los adultos en la serie. Lejos de ser una caricatura como en “One Tree Hill” y demases, los adultos de “Gossip Girl” hacen que nos interesen sus historias tanto, o más, que las de sus hijos. A esto ayuda mucho el hecho de que los padres sean actores con suficiente entidad como Kelly Rutherford, Sam Robards o Matthew Settle.

Hacía tiempo que un elenco de (post)púberes no ocupaba todas las portadas de todas las revistas, así al tuntún diría que no veía algo así desde “Sensación de vivir”. Así que está claro que han conseguido dar en el clavo: hasta el que hace de feo está buenísimo. Sólo hay un personaje que me chirría, Jenny Humphrey, la chica menos rica que quiere ser tan guai como las demás (siempre tiene que haber un quiero-y-no-puedo), pero solo porque la actriz me cae mal porque, la verdad, es que su papel está bastante bien.

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A pesar de que Blake Lively es uno de mis girlcrushes, no le acabo de encontrar el punto de femme fatale que se le supone a la it-girl más guay. Chace Crawford es, como dice mi madre, de esos tan guapos que dan asco. Así que, mención especial a Ed Westwick y Leighton Meester como esos villanos implacables con traumas y pequeño corazoncito al fondo. Recordemos: los ricos también lloran.

Y aunque estoy de acuerdo con las malas lenguas en que el piloto no fue nada del otro mundo, os puedo asegurar que espero cada nuevo capítulo con alegría y alboroto pues cada una de sus fiestas (y su vida es una fiesta continua), son todo un espectáculo. Así que me niego a llamar a “Gossip Girl” un guilty pleasure porque la serie está bien hecha. He dicho.

Good night uppereastsiders.
XOXO

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