Weeds, traficando por la familia

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Llevaba tiempo retrasando el visionado de “Weeds”, sin otra razón que la saturación en la pila de mis Div-X. La semana pasada sentí que necesitaba ver una comedia con urgencia y, ¡no pude haber estado más acertada! “Weeds” se ha convertido en un caramelo para mi truculento sentido del humor y no puedo hacer más que clamar al cielo para que Showtime se apiade de mí y no se le ocurra cancelar la serie.

Tras la repentina muerte de su marido, Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) decide que la única manera de mantener su elevado ritmo de vida es vender hierba a sus acomodados vecinos. Así que mientras aprende a ser camella en los suburbios californianos, pues no tiene repajolera idea, debe ocuparse también de sus dos hijos: Silas (Hunter Parrish), un adolescente con ganas de experimentar con mujeres y drogas y Shane (Alexander Gould) un enano perturbado que presenció la muerte de su padre y a quien le gusta jugar a cosas como a terroristas islámicos.

Si no fuese suficiente chungo el tener que trapichear con la hierba y tenerse que entender con sus dealers negros, Andy (Justin Kirk), el hermano vago de su marido se instala en su casa para ayudar. Y para fumarse su hierba, claro. Dijésemos que Andy no es la mejor figura masculina que podrían tener los niños en esa casa, pero algo es algo. Aquí un pequeño ejemplo de cómo intentan lidiar con la nueva tendencia del pequeño Shane a masturbarse con calcetines, primero Nancy y después Andy. Impresionante.

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Tenemos también a su vecina, la pija perturbada Celia (Elisabeth Perkins), una especie de desperate housewive demente, que es capaz de darle laxantes a su hija hasta que se caga encima. Pero en el fondo Nancy la aprecia, a pesar de cosas como esta. Y sus dos asesores en el blanqueo de dinero, su abogado (Andy Milder) y su contable (Kevin Nealon), sus dos mayores compradores de hierba. Su pequeño secreto se va extendiendo por el barrio, y es que en Agrestic todo se sabe… y más cuando los otros camellos te persiguen, no distingues un buen cogollo de un hierbajo y te acabas arrimando a la gente equivocada. Pobre Nancy.

Mary-Louise Parker brilla hasta tal punto en el papel, que hace que empaticemos totalmente con Nancy y deseemos que triunfe en el mundo de la droga y se forre vendiendo brownies de maría. Aunque Elisabeth Perkins es una roba-planos profesional y, a pesar de interpretar a una hijadeputa integral, consigue que esperemos sus escenas como agua de mayo. El reparto es un ensamblaje perfecto que hace que, los escasos 25 minutos que dura cada capítulo, te hagan desear más y más. Claro, el primero siempre es gratis y, después, ya estás enganchado para siempre.

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