Felicity, fanesia a tope

BW

Hace tiempo descubrí un neologismo televisivo que me fascinó: la fanesia. La fanesia es el acrónimo de fan y amnesia, y es de lo más útil para describir cantidad de situaciones en las que nos encontramos los teligiosos ortodoxos. El caso de “Felicity” es de los más flagrantes de fanesia por mi parte. No es que me quiera olvidar de un hecho concreto de la serie, es que me gustaría olvidarme de dos temporadas enteras, y en el caso de la última, lo que conseguido. Para mí, nunca existió. Bajo esta premisa voy a intentar trasmitiros mis sensaciones sobre la primera incursión de JJ Abrams en el maravilloso mundo de la televisión.

Tras una entrada triunfan en la WB en 1998, arrasó en todos los premio posibles, siendo un éxito rotundo de público y crítica. La temporada siguiente los ratings empezaron a descender y los ejecutivos de la WB culparon de ello al drástico corte de pelo de la protagonista. Llegaron tantos mails y cartas de protesta a la cadena, que la WB emitió un comunicado diciendo que “Nadie se va a cortar el pelo otra vez en esta cadena, sin aprobación”. Seguramente fue una coincidencia con su cambio de programación a la noche de los domingos, pero el efecto del peinado de “Felicity”, fue sin duda, el principio de muchos cambios que llevarían a la serie por caminos de arenas movedizas.

Hair

Abrams posee un don que es, a su vez, un arma de doble filo: tiene una capacidad asombrosa de renovarse. El cambio es peligroso pues, aunque necesario, a la gente le cuesta adaptarse a él y más si lo que se está cambiando es algo cercano, familiar, tan tangible que es casi nuestro. Y así era Felicity, nuestra Felicity, esa chica que vivía tan cerca de nosotros. Siempre me ha llamado la atención la querencia de Abrams por lo intimista a pesar de ser más identificado por su productos de acción. Así, “Felicity” es su máximo exponente de lo íntimo y más personal.

Uno de los fallos más habituales en JJ es el cambio de perspectiva repentino, pues todos sus proyectos acaban pecando de cambio injustificado e indefinición: “Alias” (tema Rambaldi, tema Irina, tema Sloan), “Lost” (tema número, tema otros, tema TODO). Mientras que en los otros proyectos, estos giros se pueden esconder tras misterios y tramas complicadas, en “Felicity” lo que se cambiaba eran las actitudes y los sentimientos, con lo que la coherencia del relato se veía comprometida constantemente. Felicity fue Felicity solamente una temporada. Después era otra cosa.

Tras un final de primera temporada angustiante (sentimentalmente), en la segunda temporada nos vamos distanciando de los personajes progresivamente, debido a sus profundos cambios. Todo acto tiene sus consecuencias pero que Felicity (Keri Russell) se cortase el pelo, Noel (Scott Foley) se volviese un gilipuertas integral y que Ben (Scott Speedman) volviese a cambiar de opinión, fueron demasiadas variaciones en nuestras livianas vidas, y la audiencia se resintió.

Cast

Entiendo que JJ es un genio al que le gusta probar cosas nuevas, pues lo genios se aburren, pero corren el peligro de rozar el absurdo. Aunque ahí radica la genialidad, en la efímera línea que separa lo arriesgado de la locura. En mi opinión, la serie alcanzó su cúlmen del absurdo en el capítulo 9 de la segunda temporada, llamado “Ayuda para enamorados”. Un capítulo en blanco y negro, homenajeando a “Twilight Zone”, donde todos los personajes se trasladan en el espacio tiempo por un solo capítulo. (Recordad que no quiero ni comentar la última temporada). Es un gran ejemplo de la línea de la que os hablaba pues, mientras que a mí me parece una adulteración ominosa de la serie, a mi amigo Juanjo le parece una perla de genialidad.

Una de las grandes bazas de la serie siempre fue, como no, la tensión sexual, que comenzó como una obsesión, se convirtió en trío, acabó siendo un on-and-off-again entre Ben y Felicity e introdujeron elementos extraños, a veces hasta límites inverosímiles, hasta la cancelación de la serie. Y no diré como acaba, porque implica viajes en el tiempo y ya he dicho que de la última temporada prefiero olvidarme.

Podría hablar de la serie hasta la saciedad y no pararía de encontrar cosas nuevas que comentar, aunque me gustaría terminar apuntando una de las grandes injusticias que cometió la serie con tantas variaciones e improvisaciones. Noel Crane es el personaje más maltratado por los abruptos cambios argumentales de la historia de JJ Abrams en televisión. ¿Qué era toda esa mierda de Noel – LEON? No puedo parar…

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