Libertad Vigilada. Jo, tía, que fuerte.

Putiferio
Esto no se va a repetir mucho, pues por todos es sabido que la televisión española no me va mucho. Pero mira, soy una morbosa y cuanto más underground es el tema, más me llama. El lunes trasnoché para ver el nuevo programa de Antena 3 “Libertad Vigilada”, porque la esperanza de ver una versión juvenil de “Confianza Ciega” me llamaba a gritos. Pero diox, esto lo supera todo. Han llegado al extremo más miserable y, por lo tanto, más humano, al que se podía llegar en la televisión. Ver este programa resulta muy difícil (yo me tapaba los ojos y todo) pues da vergüenza ajena, pero joder, como engancha. Te quedas pegado a la pantalla porque no puedes creer lo que estás viendo.

Han metido a 7 chicas y 7 chicos, en la veintena todos en un súper complejo hotelero en Fuerteventura. Hasta ahí correcto, pues los mendas se creen que van de vacaciones pagadas a follilandia. Lo que no saben es que sus amantísimos padres están en el mismo hotel viendo como las criaturas se relacionan con otros semejantes de la tribu. Se supone que el premio para el que gane es un apartamento y un sueldo de un año para que se independice.

Para que entendáis porque dedico mi tiempo a escribir sobre esto y os hagáis una idea de lo que paso el primer día, aquí va un mini-resumen. A ver si soy capaz:

Se encuentran los 14 y empieza el ritual de seducción: “Joder, vaya culo, la cojo y ñaca ñaca (acompáñese con gestos neandertales)”, “A esa se la meto toda entera”, “Con cara de santa y seguro que es una zorrilla”, “Yo, es que soy cortita para todo” (sic). Hasta aquí bien.

Primera fiesta y primera broncaza, las tías en plan loba y “torturándoles” a ellos, hasta que llega el más chulo (que caga melones) y la lía porque le tiran un cubito en las pelotas y se lía a llamarlas guarras y a decir que las va a maltratar psicológicamente. Aquí se ve el nivel de este espécimen. Aquí las madres empiezan a poner el grito en el cielo: “Dios mío, es un maltratador”. No señora no, lo que es, es un gilipollas de mucho cuidado. Está claro que sin él, nada sería lo mismo.

El mismo sujeto, como no, se apuesta con un gallego errante que le tumba a copas. Esta apuesta promete, de lo expeditiva que es. El gallego en cuestión, acaba potándose encima mientras los demás le miran y ríen. Debajo se ve la imagen de la madre llorando claro. Y cuando le preguntan dice: “Mi hijo no bebe”. No, señora, no bebe, su hijo se chuta, que es diferente. A ver si se piensa que su hijo bebe Cacaolat en el botellón. La fiesta acaba con el chulazo, anteriormente mencionado, llenando al comatoso etílico de espuma de afeitar y, posteriormente, intentando que este resbale en la ducha llenando el suelo de más espuma. Joder, es que este tío de Huelva es una joya, me cago en todo.

Más tarde descubrimos que después de la vomitada, el gallego descubre el amor con una de las chavalitas, cosa que me parece muy bien. Pero lo mejor es que la segunda noche se ponen a follar. Di que sí. Ella diciendo que no pensaba hacer nada, siempre mirando por su reputación. Con perdón, pero a las 36 horas estaba abierta de patas tirándose al listo de las litronas. Las madres aquí ya se rasgaban las vestiduras. “Mi hija no es así”, “No la reconozco”. Pues mire, es ella y no se ha ido a Valencia a ver al Papa. Pero bueno, esto no es nada, al menos estos dos van de “pareja” por la vida. Porque, paralelamente al folleteo romántico, en la piscina se está montando una buena. Algunos tíos se han empezado a despelotar y a mover el troncho al ritmo de la música. Las chicas no se quedan atrás y respondiendo a las súplicas del macho alfa, se empiezan a desnudar y un par de ellas acaban a cuatro patas escenificando que las están enculando. A estas alturas de las imágenes, uno de los padres abandona la sala no pudiendo aguantar la situación. Y se pierde el fin de fiesta: orgía en la piscina con un par de chiquillas y un par de cachas más frotándose y retozando ante las miradas atónitas de los padres. Los ojos llenos de lágrimas y los lamentos por haber llevado a las niñas a un cole de monjas (que allí se aprende mucho). La mejor frase es la del padre de una: “Deben haber sido las dos copas, como ella nunca bebe”. No que va, la niña solo se amorra al pilón.
Sergio
Para la semana que viene, nominaciones, corridas varias y pelotazos de birra a las 4 de la tarde. Por cierto, los nominaitors son los padres. Como los reyes. Yo lo que quiero es verles la cara cuando sepan que sus padres les han visto cabalgar con sus compañeros.

Bueno, para tranquilizar a las masas diré que, como no, esto puede estar preparado claro. Dos de los tíos fueron Misters en la última gala de Mister España. Un tal Aitor, que fue Mister Bizkaia y el pelo-macho-áfrica antes mencionado, Sergio, Mister Huelva (foto).

Lo único que me da más rabia de todo esto, es que sigan diciendo que esto es un experimento sociológico y que de aquí vamos a aprender todos. Dejen de mentirle al telespectador de a pie y díganle la verdad: que aquí va a aprender a chupar nata de los pezones de la gente y que, con suerte, vamos a ver una bacanal en directo. Eso sí, con todo el respeto que los cuadraditos disimuladores en los genitales ofrecen.

Vivan las miserias de esta España mía, esta España nuestra. Ole.

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