Los finales de Grey
Cuenta la leyenda que a nuestra amiga Shonda Rhimes se le va la pinza… y la mano, de paso. Dicen que al llegar los sweeps, las midseason y las season finale le brillan los ojos con la emoción de hacer sufrir al personal de la forma más visceral y cruel que se le ocurra. Al personal, quede claro, es decir: a nosotros y a los pobres desgraciados que se pasean por el Seattle Grace, que generalmente se verán afectados por mal de amores (abandonos, infidelidades y demás) o mal de cuerpo (accidentes, tumores y, eventualmente, muertes) o todo junto y a la vez. Lo dicho, muy visceral.

El caso es que se nos viene encima la octava season finale de Grey’s Anatomy y la cosa pinta chunga, chunga tal que así:
Pero esperad, ¿cómo narices hemos llegado a esto? Ahí que voy con un repaso a todas las season finale de Grey’s Anatomy:
PRIMERA TEMPORADA
Who’s Zooming Who?, escrito por Gabrielle Stanton y Harry Werksman, Jr. y emitido en mayo de 2005. Era la primera season finale de Grey’s Anatomy solamente nueve capítulos después de que se estrenase la serie (midseason de la temporada 2004-2005).
Todo muy ligero: un brote masivo de sífilis obliga al chief Webber a reunir a todo el hospital y sermonearles en referencia al uso de condones cuando se lían con sus compañeros de trabajo, cosa que, en nueve capítulos ya hemos visto que es la orden del día en el Seattle Grace: Meredith se está trajinando a Derek, Cristina se ha liado en secreto con Burke, y George está con la enfermera esa guarrilla, que por cierto le ha pegado una sífilis que a su vez le contagió Alex. Muy light, ¿no? Pues sí, aunque recordaréis la fantástica aparición de Addison al final del capítulo y ese and you must be the woman who’s been screwing my husband. Así nos dejaron esa primera temporada:
SEGUNDA TEMPORADA
En la season finale de la segunda temporada las cosas se ponen mucho más serias. Losing My Religion, escrito por la mismísima Shonda y emitido en mayo de 2006. Ojito que vienen curvas (y ya os podéis ir ambientando rollo Chasing Cars): Burke, que ya es muy pareja con Cristina, está recién operado del disparo en el hombro pero tiene un temblorcillo en la mano y Cristina las está pasando putas. George y Callie también están súper emparejados con las cosas poniéndose muy serias entre ellos. Derek está con Addison y Meredith con el vererinario Chris O’Donnell, aunque ambos siguen teniendo sueños húmedos cuando piensan en Merder.
Como Shonda en el fondo sabe que el hospital es como un puñetero instituto, se inventa que la sobrina del chief Webber está ingresada con cáncer y que le organizan una fiesta de promoción en el mismísimo vestíbulo (tela). Así, mientras Derek y Meredith retozan en secreto en una de las habitaciones, en algún otro lugar del hospital Denny muere solo y en silencio, horas después de haber pedido a Izzie que se casase con él y segundos antes de que ésta apareciera sonriente y vestida de princesa.
Respirad un poco, que ahí va el vídeo:
TERCERA TEMPORADA
En la tercera temporada se rebaja el drama, más o menos. No muere nadie pero se llora mucho. Didn’t We Almost Have It All?, escrito por Tony Phelan y Joan Rater se emite en mayo de 2007. Adele tiene un aborto. Izzie ya se ha enamorado de Geroge (¿en serio?) que sin embargo está pensando en tener hijos con Callie. Alex se despide de su Jane Doe / Ava / Rebeca. Addison también se despide, pero del hospital, que ya va camino de su spin-off, y Meredith y Derek siguen con su cansino tira y afloja. Todos nuestros chicos menos George han aprobado sus exámenes del tercer año y Burke deja a Cristina plantada en el altar, que es lo que te obligan a hacer en los estados juntitos cuando te dedicas a llamar mariquita a tus compañeros de trabajo. Cristina llora un montón.
Al final del capítulo un grupo nuevo de aspirantes a médico aparece en el Seattle Grace. Entre ellos, la pequeña Lexie Grey.
CUARTA TEMPORADA
El final de la cuarta fue un verdadero peñazo: Freedom, escrito por Shonda, se emitió en mayo de 2008. Alex, que lo ha pasado fatal con el regreso de Ava/Rebeca, acaba el capítulo enrollándose con Izzie. Meredith y Derek parece que por fin también se lían en serio (pesados), y Callie se está pensando si es lesbiana y si quiere meterle mano a Hahn. Webber vuelve a casa con Adele y a George le dejan volver a presentarse al examen que suspendió la temporada anterior. El tío está tan contento que besa a Lexie, que lo flipa bastante (¿en serio?)
QUINTA TEMPORADA
En la finale de la quinta temporada los acontecimientos adquieren una crueldad que roza lo macabro de la mano de Now or Never, escrito por Debora Cahn. Vamos primero con los que están bien: Meredith y Derek, que se casan con un post-it, Owen y Cristina, que se dicen que se quieren, y Callie y Arizona, que ahí que van enfadándose y reconciliándose. Los que no andan demasiado bien: Bailey, que se va a separar de su marido (ahora no lo sabes, Bailey, pero eso es bien), y Mark y Lexie que han heredado el estira y afloja de Meredith y Derek.
Por último, los que están fatal: Izzie, que lleva capítulos luchando contra con sus tumores y sus visiones, acaba de despertarse de su última operación y parece que ya no tiene tumor, ni tampoco memoria a largo plazo, y George, que ha decidido alistarse en el ejército, pero antes también ha pensado que estaría bien ser arrollado por un autobús que le desfigure toda la cara. Así, mientras el pobre agoniza sin que nadie en el hospital sepa quién es, sus compañeros se dedican a hablar de él y de la conveniencia o no de que se aliste en el ejército. Más que demasiado. Más que tremendo. Al final, a Izzie le da un yuyu y acaban el capítulo con George y ella cruzándose en el limbo. Estupendo.
No me dejan incrustar el vídeo. Clic en la imagen para verlo, ¿okis?
SEXTA TEMPORADA
Para el final de la sexta Shonda decide ponerse al frente del tinglado y liarla parda. Hemos estado muy dispersos toda la temporada con las idas y venidas de Izzie, Meredith y Derek así como aburridetes, Mark con su descendencia, Owen distraído con Altman, Callie y Arizona enfadándose por tener o no churumbles y bla, bla, bla. Necesitaba algo chungo y algo chungo escribió: Death and All His Friends, emitido en mayo de 2010, donde un señor claramente trastornado se dedica a pegar tiros a diestro y siniestro dentro del hospital.
El tío se carga a dos de los nuevos, uno de los cuales muere en brazos de Bailey. Hiere a Alex, que muestra no haber superado lo de Izzie a pesar de los “cuidados” de Lexie, y lo peor: casi se carga a Derek. Pero aún no ha acabado Shonda, que decide que mientras Cristina intenta salvar la vida a Derek, el señor loco entre en quirófano y dispare a Owen, para acabar con Derek casi muerto, Owen con un disparo y Meredith teniendo un aborto mientras opera a Owen. A estas alturas ya se nos ha olvidado que George murió hace un año, ¿verdad?
SÉPTIMA TEMPORADA
En la finale de la séptima volvemos a calmarnos un poco, que al fin y al cabo el momento dramático de la temporada se lo llevó el capítulo musical algunas semanas antes. Para la finale nos trajeron Unaccompanied Minor, dirigido por Debora Cahn, y más sentimentaloide que otra cosa: acaba de salir a la luz que Meredith ha hecho trampas con la investigación de Derek y éste comienza a comportarse como un gilipollas largándose de casa justo cuando les conceden la custodia de Zola. El embarazo de Christina y su firme deseo de no tener el niño provoca que Owen también acabe durmiendo solo, y Lexie y Mark se quieren pero Lexie se queda con Avery (estos ya cansan más que Merder en su momento). Afortunadamente, parece que Baley va bien servida con su anestesista, y Altman por fin se da cuenta de que está enamoradísima de su marido enfermo Scott Foley. Y todo lo aderezan con un avión estrellado, un único superviviente y un montón de familiares desolados. Vale.
OCTAVA…
Pues será que lo del avión les supo a poco, que en unos días volvemos a tenerla con los macro-accidentes. Y mira que este año también hemos tenido un final de midseason un tanto cargado de dramatismo.
Ya dicen en la promo que alguien morirá, y a juzgar por los contratos ya firmados las posibilidades no son muchas. ¿Estáis preparados? Eso lo veremos a partir del jueves.
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Categoría: Grey's Anatomy
Etiquetas: Anatomía de Grey, Grey's Anatomy, Shonda Rhimes
El frapuccino light de Castle
Todos hemos visto ya la season finale de Castle, ¿verdad? Estupendo. También creo que todos coincidimos en algo: fuck yeah con el final y bastante, bastante menos fuck yeah cuando les da por ponerse intensos, también verdad, ¿no? Castle no es una serie de intensidades emocionales oscuras, nunca lo ha sido. La amamos igual en toda su ligereza y con todas sus patilladas, pero no está hecha para que sus personajes anden por ahí con la psique por los suelos.
Aviso que a continuación voy a ser un pelín dura con Castle. Lo siento, me ha salido así, será que llevo un par de semanas un poco girada con el mundo, pero que nadie se piense por eso que ha dejado de ser una de mis series más queridas. Es como cuando tu pareja ronca, a veces la matarías con la almohada, pero sigues deseando acostarte con ella.

In my opinion, ya no es que a los chicos de Castle les salgan mal los capítulos oscuros (que también), sino que apestan una barbaridad cuando profundizan en las motivaciones más turbias de Castle, Beckett y sus amiguitos. Y lo cierto es que, también in my opinion, ni siquiera tendrían por qué hacerlo, que me da a mi que a la mayoría de los fans de Castle no nos mola nada sufrir viendo la serie (más zombis y menos conspiraciones, please) y nos importa un carajo quién mató a la madre de Kate.
Ya me chirrió al principio de la temporada que Kate decidiese que había levantado un muro en su corazón para hacerse la loca con el hecho de que Castle pensase que el mejor momento para declararse no era bajo las estrellas durante una noche de verano sino con Kate desangrándose toda. Después de eso, cada vez que Kate aparecía en la consulta del psicólogo con tanta duda se me retorcía todo por dentro. Que no digo que no pueda ser, en algún lugar del universo, con algún otro paciente, pero no con Kate, no con una persona que en un capítulo coquetea descaradamente con Castle y en el siguiente se atormenta porque ha levantado un muro. Nop. Por no hablar de lo que le pasa a la chica cuando se desquicia y grita y se le va la olla. Nop. Nop. Nop.

Vamos a por Castle, ese señor que cuando descubre que Kate le ha estado ocultando que lo recuerda todo, todo y todo decide enfadarse y no respirar. ¿En serio? Y luego, cuando la otra decide caer en barrena, Castle le da la espalda, borra su carpeta (literalmente) y no le coge el teléfono. Otra vez: ¿en serio, Castle? ¿en serio? Vale que cuando Kate llama en realidad está bajo la lluvia reflexionando un montón y pensando en cómo estar estupenda con su “look mojado”, pero Castle, que tú no sabes eso, que la podrían haber matado, tío.
Por cierto, me faltan Exposito y Ryan que, pobres, cuando se ponen intensos parece que anden estreñidos (a Castle también le pasa eso, y mucho más intensamente, de hecho). No es que estos dos tengan de normal mucha más función que aparecer de repente con datos super importantes para la investigación (ellos mismos hacen broma sobre eso), pero sin duda funcionan mejor como dúo cómico.

En fin, que parece que en Castle han decidido tirar de drama para unir a la pareja. Pues vale, lo hecho, hecho está… pero espera: Fuck Yeah! Hecho está!!! Creo que la serie puede continuar bastante bien, y recuperando su vertiente más cómica, con estos dos teniendo citas y cosas. Espero que recuerden (y potencien) que Castle es un friqui de narices, pero también que Kate tiene puntos muy divertidos. Hay esperanza. Por cierto, sip, está renovada.
El título del post es un homenaje al hecho que en la season finale Castle recordase a Kate lo que en realidad significa que cada mañana esté ahí con el café. Es algo así como el “como desees” de La Princesa Prometida. Y me encanta. Y espero que a partir de aquí pasen del black coffee al frapuccino picante.
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Categoría: Castle
Etiquetas: Castle, Kate Beckett, Rick Castle
¿Real o no real?
Los fans de Hunger Games apreciarán el título de este post casi tanto como su contenido. Y es que hay veces en la vida en la que se hace difícil distinguir la realidad de la ficción, sobre todo si eres actor. El mundo de la farándula es muy confuso, ya lo decía Dinio. Y a muchos actores les pasa que se meten tanto en el papel, son taaan del método, que llega un punto en que la línea entre realidad y ficción es tan borrosa en que se olvidan de que tienen marido, hijos e hipotecas y se entregan a la pasión desenfrenada de sus personajes como si no hubiera mañana.
Los rolletes y enamoramientos de los actores es algo a lo que ya estamos acostumbrados. Pero como es algo ajeno a la comprensión humana normal, no deja de sorprenderme cuando son capaces de tirarlo todo por la borda por su nuevo amor. De los que más me ha chocado últimamente ha sido el caso de Debra Messing y Will Chase. Si seguís Smash, estaréis de acuerdo conmigo en que las escenas de pasión extra-marital de estos dos eran bastante tórridas y tal torricidad me llevó a investigar… Y sí, señores, Debra y Will son ahora pareja gracias a Smash. Convenientemente dejaron a sus respectivas parejas uno en diciembre y otro en enero y, ale, a vivir la vida. Pero es que Will tiene dos hijas pequeñas con su mujer y Debra llevaba más de 20 años con su marido. Ahí es nada. Ayer leía una entrevista suya en la que justificaba su divorcio diciendo que ahora que las personas vivimos más años, esto de que el matrimonio sea para toda la vida ya no tiene sentido. En fin, lo que os decía: como si no hubiese mañana.
Otro caso bastante parecido es el de Ginnifer Goodwin y Josh Dallas en Once upon a time. En este caso nos parece todo muy maravilloso porque él es Prince Charming, ella es Blancanieves y viven todos en un mundo de fantasía. Pero la realidad es que en cuanto empezaron a vivir sus personajes a tope, Ginnifer dejó a su prometido y Josh se divorció de su mujer de casi 10 años, la también actriz Laura Pulver. Charming total.
Mención especial a Ian Somerhalder y Nina Dobrev que, después de tres temporadas de The Vampire Diaries y tanto tiempo juntos en Atlanta han decidido emparejarse. Él salía con una rubia desconocida a la que entiendo que le ha dado boleto. Y la semana pasada se le vio con dos tías buenas por la Rambla de Barcelona…
Y remate con Emily VanCamp, que se ha metido tanto en su papel de Revenge que le ha encontrado el gusto a Josh Bowman. Se habrá olvidado de que este hombre se enrolló con la difunta Amy Winehouse. Yo no. Pero vaya, que Emily VanCamp es una serial offender y creo que se ha enrollado con alguien en todos los rodajes: con Chris Pratt durante Everwood, con David Annable durante Brothers and Sisters, con Joseph Morgan durante Ben Hur y ahora bingo con Josh Bowman. Me quito el sombrero.
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Categoría: Caspas Variadas, Once Upon a Time, Revenge, Smash, The Vampire Diaries
Etiquetas: Brothers & Sisters, Chris Pratt, Dave Annable, Debra Messing, Emily VanCamp, Everwood, Ian Somerhalder, Joseph Morgan, Josh Dallas, Joshua Bowman, Laura Pulver, Nina Dobrev, Revenge, Smash, The Vampire Diaries, Will Chase
New Girl, la chica ya no es nueva
Es curioso que New Girl lleve semanas sufriendo serios escapes de audiencia cuando también es cierto que lleva semanas bastante divertida, mucho más que al principio. Sinceramente, durante esos primeros capítulos yo asumía que seguía viendo New Girl porque me encanta Zooey y porque tengo esperanza en la humanidad, pero desconocía por qué lo hacía el resto.
Y pasó. En algún momento después de navidad, New Girl comenzó a ser menos “Jess” y más “Jess y sus amiguitos”. Que sí, que la serie se titula New Girl y no A Girl and Three boys, y sí, también sabemos todos que Zooey estaba muy contenta interpretándose a sí misma con trece años, pero hasta a mí me parecía excesivo. Supongo que cuando creyeron que ya nos había quedado claro que la chica es una Manic Pixie Dream Girl (además de adorkable), pues decidieron ocuparse del resto. Me parece muy bien.
Lo de Manic Pixie Dream Girl no me lo he inventado yo, obviamente, sino un crítico yanqui para definir esas chicas que “exists solely in the fevered imaginations of sensitive writer-directors to teach broodingly soulful young men to embrace life and its infinite mysteries and adventures”. El hombre hablaba de Kirsten Dunst en Elizabethtown, pero como apuntaban aquí hace unos meses, sirve para Jess y para la mayoría de papeles que ha interpretado Zooey en toda su vida. Representa que si una Manic Pixie Dream Girl es además un poco-bastante nerd (y está buena, no lo olvidemos), pues tiene todos los números para gustar, así, en general. No lo voy a negar.
Sin embargo, New Girl sigue perdiendo audiencia a pesar de haberse encontrado con la entrañabilidad, el equilibrio y la sonrisa. ¿Culparemos a Fox por haberla programado como el culo? Es una opción, pero algo injusta, que lo sepáis. No perdamos de vista que la chica nueva aún tiene mucho que demostrar, que ya hace semanas le garantizaron una segunda temporada, que aunque descienda en los ratings lo cierto es que viene de muy alto, y que más le vale no dormirse en los laureles.
No dormirse. De momento han conseguido hacer de Schmidt un personaje francamente divertido, aunque quiero pensar que su pasado con sobrepeso y su presente tiquismiquis y obsesionado con el orden es un homenaje a Monica (de Friends, ¿tengo que decirlo). Quiero pensarlo. Y reconozco que su relación con Cece es bien. Veremos qué hacen ahora con ella, con la relación, digo. Además, me encanta que Max Greenfield sea un emocionado de la vida que cuando los de vulture se inventan una posible carátula de un vídeo de Schmidt para ponerse cahas, el tío vaya y grabe el vídeo y, espera, organice una clase real de spinning. Por cierto, leo en su entrada en la wikipedia que su Bar Mitzvah fue temática de Saturday Night Life. Fan.
Pero si me queréis, entrañables amigos de New Girl, si me queréis, no dormirse, por el amor de todas las chicas con gafas de pasta y flequillo del universo, que aún hay dos compañeros de piso más que esperan su momento.
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Categoría: New Girl
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De rubias y de morenas
Olvidad a Adán y Eva. Al principio hubo una rubia y luego belcebú se sacó del rabo una morena. ¿O fue al revés? Ya no sé, que ha llovido mucho desde que Linda Evans fuera rubia y santa y Joan Collins morenaza y diabólica. En los tiempos que corren ya no puedes confiar en la eterna bondad de la rubia, pero sí puedes (gracias a todos los dioses televisivos) sí puedes confiar en una buena y eterna guerra “rubias contra morenas”. Ahí que vamos.

Me encantó cuando hace ya semanas en 2 Broke Girls se marcaron un Revenge. Fue algo así como:
Michael: I love her, so Madeline Stowe in Revenge.
Caroline: I don’t watch that.
Stephen: We love it.
Michael: It’s about a young blonde woman who is taking revenge on all the people who destroyed her life.
Caroline: Yeah, too close to home.
Y entonces chocaron los universos. Vale que en 2 Broke Girls nuestras chicas no son nada perracas la una con la otra, pero una es rubia y pija y la otra es morena y camionera. Me sirve.

Que el botox no os nuble el entendimento: ambas unas perras son
Y ahora vamos al meollo, que donde se pongan dos buenos zorrotes que se quiten todos los cupcakes del universo: la rubia Emanda (Emily VanCamp) contra la morena Queen Victoria (Madeline Stowe) en lo que es la quintaesencia del hijoputismo hipócrita. Maravilloso. Y lo mejor es que podríamos pensar que la rubia va de buena, pero ¡NO! Reconozcámoslo, todos hemos visto cucarachas con mejor fondo que Emanda. ¿Nos importa? En absoluto. No nos engañemos, por mucho que os espiritualicéis, la venganza mola bastante más que el perdón, esto es así, y si alguien conoce al chino ese que a veces está con Emanda, que me pase su móvil.

Una es Marilyn, la otra es morena
Pasemos de la sutileza perril de Revenge a la ausencia total de sutileza de Smash, donde Ivy la rubia (Megan Hilty) es una perra del infierno y Karen la morena (Katharine McPhee) va camino de tener una aparición mariana en las bambalinas mientras ese piojo de rata apestosa que es Ellis lo mira y escucha todo con mucha atención. Han conseguido que ya no sea ni del Team Ivy ni del Team Karen para pasarme al Team creo-que-os-voy-a-enviar-el-chino-de-Emanda, lo que son las cosas.

Hasta entiendo que os ponga más la peliroja
Dejadme que convierta a una morena en castaña/peliroja, porque sin en el pasado reciente una rubia ha tenido rival chungosa esa ha sido Olivia contra Zorrivia. Sí, Fringe y Anna Torv contra Anna Torv. Ya no. Ahora Zorrivia ya no es Zorrivia sino Guaylivia, y Olivia va camino de quedarse en Sosolivia. Me da igual, que lo sepáis, yo las quiero lo mismo.

¡Ay! Esos pantalones…
Ya que estoy, pues sigo con una castaña. Se llama Zoe Hart (Rachel Bilson) y es un amor, aunque se ponga una ropa horrible y nadie en su sano jucio crea que le han dado un título universitario. Luego está Lemon (Jaime King), que por supuesto es una rubia diabla que, de hecho, se viste aún peor que Zoe. A veces me pierdo diálogos porque la vestimenta de ambas ellas me ha frito el cerebro. Está claro que eso en Hart of Dixie no es un problema. Y también me da igual, he aprendido a amarla.
Esto no prentendía ser una recopilación rollo wikipedia, así que no me odiéis por ser castaña y por haberme dejado fuera un montón. Eso sí, acabo con una de mis morenas preferidas y su diabólica suegra, que bajo esas canas tiene pinta de haber sido morena también, pero ahora es gris, gris y perraca vieja. La odiaría si no me encantase cómo saca lo peor de Alicia. Y además, algo de rubia tiene que tener si en su día fue abuela de Jen.

Try me, fucking grandma
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Etiquetas: 2 broke girls, Fringe, Hart of Dixie, Revenge, Smash, The good wife
El misterio del chándal de Chuck Bass
A pesar de que tenemos un nutrido surtido de serial offenders en la sección Fashion Police de nuestra página de Facebook, hay imágenes que necesitan ser ampliadas a más de una frase.
Eso me pasó el otro día al ver el capítulo 5×19 de Gossip Girl, que es una serie que seguiría viendo aunque los padres se empezasen a enrollar con sus propios hijos… cosa que estoy segura que en algún momento pasará. Además de ofrecer tramas imposibles a un ritmo frenético, Gossip Girl es un aparador de moda y tendencias inconmensurable. ¿En qué otra serie podríamos ver esto?
Debo confesar que no podía creer lo que veían mis ojos, así que tuve que esforzarme más. Sé qué todo el mundo en sus casas tenía la misma duda.
¿Podía ser que Chuck Bass llevase puesto un chándal marcopaquetti de cuerpo entero con capucha incluida? Chuck Bass… un hombre que básicamente va con traje (y pañuelo) a todas partes.
Efectivamente.
Todavía no entiendo qué iba a hacer a la calle con esto, la verdad. Ni tan sólo me imaginaba que Chuck Bass hiciese deporte. Aunque el hecho de que este pijama-chándal se pueda cerrar completamente convirtiéndote en una crisálida, me tiene fascinada.
Otra cosa que me fascina es como fue capaz Chace Crawford de rodar una escena entera si partirse de la risa viendo esta estampa.
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Categoría: Gossip Girl
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El ByTheQuiz de Los Juegos del Hambre
Nos han hecho esperar, pero por fin la tenemos aquí: hoy se estrena Los Juegos del Hambre, así que para celebrarlo ahí va el ByTheQuiz de los Hunger Games. Algunas instrucciones / consejos:
- No os aconsejo que os presentéis voluntarios si no habéis leído el primer libro, pero no os preocupéis, que el ByTheQuiz es seguro para aquellos que no hayan leído ni el segundo ni el tercero.
- No hace falta que cuando comencéis vayáis directos a lo bosques y busquéis agua, simplemente contestad la primera pregunta.
- May the odds be ever in your favor
El ByTheQuiz de los Juegos del Hambre

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Mi querida “Happy Endings”
Happy Endings es una de esas apuestas de midseason de las networks que pasan desapercibidas al principio, nadie acaba de saber de dónde ha salido ni como se mantiene en antena, pasa algunas penurias en las renovaciones pero que, de la noche a la mañana te das cuenta que tiene su audiencia fiel y que, sin darnos cuenta, sin hacer ruido, se ha hecho un lugar en la selva televisiva. Y es que esta serie es MUY BUENA. Es de esas comedias locas que te hacen estar en paz con el mundo y hasta creer por un momento en el futuro de la humanidad.
Por supuesto, lo que hizo la ABC con la primera temporada es una locura de esas sólo atribuible a que nadie debía saber qué hacía esa serie ahí. Para que me entendáis, he aquí el orden de emisión de los episodios: 1×01, 1×05, 1×09, 1×08, 1×12, 1×07, 1×04, 1×11, 1×10, 1×02, 1×03, 1×13, 1×06. Ves el segundo capítulo y dices “ah, que rápido se soluciona el conflicto inicial” y, cuando ya te has acostumbrado al ritmo inconexo de la serie, ves el décimo capítulo, que en realidad es el segundo y flipas totalmente. Visto así, es realmente un milagro que la serie tuviese una segunda temporada. Y es que a punto estuvo de no ser renovada, pues sus actores ya se habían buscado la vida. Todos habéis visto a Damon Wayans Jr. como uno de los compañeros de piso originales de Zooey Deschanel en el piloto de New Girl, al que tuvieron que sustituir cuando la ABC dio luz verde a la segunda temporada de Happy Endings. Viva Damon Wayans Jr., su padre, y los recuerdos que me traen de El último boy scout.
Thank god, a la ABC le sobraba un hueco en la parilla y esta temporada hemos podido disfrutar de 21 capítulos más. Yo todavía tengo esperanzas de que haya una tercera temporada y todo parece apuntar que así será. Y es que Happy Endings se ha convertido en una de mis comedias favoritas, quizá por sus constantes referencias a la cultura popular y más todavía a la de aquellos que crecimos en los años ’80. Y es que creador, David Caspe, y yo somos de la misma quinta, asi que no es de extrañar que la serie se me hagan tan cercana. Su fanitud de las películas de John Hugues, referencias a Los Goonies, Las chicas Gilmore… hasta Jersey Shore, la convierten en una joya. Eso y sus personajes, los cuales hacen que quizá, de una vez por todas, hayamos encontrado una serie mínimamente merecedora de ser denominada “la heredera de Friends”. El culmen de todo fue el capítulo en el que acabaron por aceptar sus similitudes y nos dijeron qué personaje de Friends era cada uno de ellos. Y la verdad es que tiene todo el sentido del mundo.
Estos seis amigos que viven en Chicago y hacen un poco más de vida en la calle que los de Friends, pero sus personalidades son igual de fascinantes. Me parto con Brad y su amariconamiento y su tendencia a morrearse inapropiadamente con su mujer. Me encanta Penny y sus invenciones de palabras y abreviaciones. Amo a Jen y su MonicaGellerismo 2.0. Hasta me encanta Alex, aunque todo el mundo la odie, porque me ha hecho reconciliarme con Eliza Cuthbert. Hasta me parece simpático Dave y su adicción a las camisetas de cuello pico. Y, por encima de todas las cosas, amo a Max, el gay menos gay de la televisión, con sus gordeces, sus disfraces y su perrismo en general.
Si sois de los que disfrutáis de una buena sitcom sin pretensiones (como tendría que ser cualquier serie, en mi opinión), os encantará Happy Endings. Y no digo que quizá os encanta, porque la amaréis seguro. Después me escribiréis y me daréis las gracias, y yo sonreiré como una madre orgullosa de lo listos que son sus hijos. Y después me tiraré de cabeza en mi piscina de billetes de 500 euros. The end.
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Categoría: Happy Endings
Etiquetas: Adam Pally, Casey Wilson, Damon Wayans Jr., Elisha Cuthbert, Eliza Coupe, Friends, Happy Endings, How I met your mother, New Girl, Zachary Knighton
La geografía televisiva ataca de nuevo
La semana pasada al señor Matt Groening le dio por revelar la localización del Sprinfield de Los Simpson. Seguramente a nadie le cambió la vida (a excepción, quizás, de alguien en Springfield) pero a nosotras nos dio por actualizar nuestro mapa geográfico de series. Y como el flash ya no se lleva y google sabe más que servidoras de algunas cosas, ahí tenéis el nuevo mapa, actualizado, aumentado, googleizado y mejorado. Aquí está el mapa de la geografía televisiva súper grande. Enjoy!!!
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La locura de Shameless
Shameless es una locura. Vale, una locura atroz, sucia, cruda e irreverente a la vez que divertida y a veces hasta tierna, pero locura al fin y al cabo. Y aviso, este post tiene todos los spoilers del mundo. Bueno, no todos, solamente los de Shameless.

En Shameless hay locuras que caen del cielo: trenes de aterrizaje, armas de fuego, bolsitas con polvos mágicos, y lo que sea que le cayó en la cabeza a Justin Chatwin para tenerle toda la temporada con ese peinado horrendo. En fin, como si necesitasen los Gallagher que les lloviese más mierda, ellos que se bastan y se sobran con sus locuras de elaboración propia.
Ahí llegaban a su segunda temporada los Gallagher & vecinos con su veraniego negocio ambulante de comida rápida y drogas diversas (que me las quitan de las manos) en paralelo a la guardería ilegal aderezada con piscina inmunda. El verano es lo que tiene, y hasta Fiona (Emmy Rossum) se puede permitir el lujo de gallaghear un rato quedándose con dinero extraviado o trajinándose a hombres casados. Las leyes de la genética, que dicen que nunca fallan.

Pero no te preocupes, Fiona, como diria Rizzo, there are worse things I (you) could do. Mira a tu padre (William H. Macy), ese borracho egoísta que esta temporada ha cruzado un par de líneas con el asesinato de butterface. Sí, eso fue asesinato, asesinato por omisión de donación de órgano. Asesinato. ¿Y odiamos a Frank? Mierda, no. Quizás será porque luego vemos que su madre (tremenda madre, por cierto) le maltrata, o porque nos creemos sus lágrimas cuando ésta muere (asesinada, por cierto) y se refugia en Monica (Chloe Webb), o porque a su loca y etílica manera vemos que la ama. Seguramente tampoco le odiamos porque sus hijos no le odian, al menos no todos, al menos no mucho, o al menos no siempre.
Hablemos de odio, o de Karen (Laura Wiggins), que comienza la temporada meándose en la tumba de su padre y la acaba odiando a su hijo recién nacido porque tiene síndrome de down y no lo ha podido vender. Y yo ahora no sé si es una suerte o una desgracia para la criatura que una no muy equilibrada Sheila (Joan Cusack) haya tenido la lucidez de poner a su nieto por delante de su hija.

Hablemos ahora de locura, porque Sheila nos ha regalado extraordinarios momentos de desequilibrio total culminando en esa delirante huida del hospital, en moto, con el nieto robado y sombrero con orejas. Ah, no, espera, la locura de Sheila culmina cuando aposenta su culo en la cara de la madre de Frank (Louise Fletcher) con una almohada de por medio hasta que la mata, pero eso fue a media temporada. Con un par.
Vale, hablemos de locura en serio. Hablemos de Monica y de su llegada como si fuera un cuervo de Poniente anunciando que se acerca el invierno y que los Gallagher ya pueden irse olvidando de las pocas alegrías que trajo el verano.

No te confíes Fiona, no bajes la guardia, porque cuando pienses que puedes tomarte unas vacaciones y permitirte el lujo de pensar en tu futuro descubrirás que tu vida sigue siendo una basura, que tu madre bipolar te ha robado el dinero y que está en la cocina chorreando sangre por las muñecas. Pero espera, cuando por fin estés a punto de tener sexo del bueno con tu ex, al que has perdonado por mentirte de muy diversas formas, tus hermanos pequeños entrarán llorando en tu habitación porque no tienen forma de asimilar que han visto a su madre desangrarse el día de acción de gracias.
Y aún así, todos pensaremos que el mundo es maravilloso cuando Lip (Jeremy Allen White) regrese a casa y le abraces, aunque sea bastante chungo que tu hermano pequeño tenga un affair con el padre de tu novio y que acabéis arrastrando a vuestro inconsciente (en todos los sentidos) padre a la calle. Ese el el poder que tienes, Fiona. Supongo que eso es Shameless, también: una locura.
Vale, y tres cosas más antes de acabar. Primero, un enlace a este artículo sobre el uso de la música en Shameless, especialmente interesante si os gustan los temas que eligen para la serie. Segundo, un enlace a este otro texto sobre la bipolaridad en televisión, un poco más allá de Homeland y Shameless, que por cierto, como soy así me divirtió la referencia que hicieron a Carrie Fisher. Y tercero, para que la despedida sea más dulce que agria, un vídeo del anuncio de Emmy Rossum para Cotton, que también está bien verla de princesa, y no de hermana guarrilla de Oliver Twist. Enjoy!
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Categoría: Shameless
Etiquetas: Chloe Webb, Emmy Rossum, Jeremy Allen White, Joan Cusack, Justin Chatwin, Laura Wiggins, Louise Fletcher, Shameless, William H. Macy

































