El sorteo versus la procrastinación infinita

27/01

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Afortunadamente, en la lucha entre el sorteo y la procrastinación infinita ha ganado el sorteo. Sip, ese sorteo que teníamos pendiente de una libreta de los Lions, una libreta de Community y unas chapillas de Leslie Knope 2012.

Sois todos muy majos y participasteis explicándonos un montón de momentos memorables fantásticos. ¡Gracias! ¡Y felicidades a los ganadores!

¿Qué? ¿Que queréis saber quien ha ganado? Ala, pues ahí va el vídeo. No tenemos la maestría de Leslie Knope con el iMovie, pero hemos intentado que no apeste demasiado:

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FBI versus CIA

25/01

6 Comentarios

Estos días los chicos del FBI están teniendo algo de mala prensa entre esta nuestra comunidad de miradores de series con todo el megaupload-gate. Qué cosas, que en las series normalmente las buenas gentes del Federal Bureau of Investigation molan mucho: luchan contra el crimen, persiguen asesinos chungos y resuelven casos rarunos, así en general.

No me negaréis que Olivia Dunham (oliviadanamefbiai) no es the ultimate FBI agent, salvando universos aquí y allá, aunque allá trabaja para la Fringe Division a secas, que el FBI ya no existe (vaya vaya). Claro que para casos paranormales los reyes siguen siendo Dana Scully y Fox Mulder, resolviendo les Expedientes X del FBI. No se queda atrás Dale Cooper (Twin Peaks) en rareces, y vale, demos la bienvenida a la lista de lo rarote a los chicos de Alcatraz y al tinglado que Sam Neill / Emerson Hauser se ha montado en nombre del FBI (subsección oscura).

En terrenos a primera vista menos tenebrosos tenemos a Seeley Booth (Bones), que además trabaja en las mismísimas oficinas centrales en Washington, en el edificio J. Edgar Hoover. El ultra guapo Neal Caffrey (White Collar) está algo más lejos, en New York, pero también colabora con el FBI (subsección crímenes de guante blanco).

Without a Trace, Numb3rs, Criminal Minds, Sue Thomas: F.B.Eye o The Beast también tienen sus agentes federales, muy listos todos, y los que me dejo, claro. Eso sí, tanto en Chuck como en Burn Notice se meten bastante con los chicos del FBI, desde burócratas a incompetentes… un poema.

Hubiera sido taaaaan bonito tener otra temporada

Por cierto, pensar que Veronica Mars podría haber sido una agente especial del FBI me da ganas de llorar de alegría/nostalgia/pena.

Por otra parte, se conoce popularmente que los de la CIA son unos mentirosos manipuladores. Además, disfrutan dedicándose a temas rollo inteligencia y actividades encubiertas, lo que viene siendo espionaje, vaya.

Y no, nuestra Sydney no era ni mentirosa ni manipuladora ni nada de eso, que si nos descuidamos la canonizan y todo, y además nadie ha entrado nunca en la CIA con tanto estilo como entra Syd en el piloto de Alias. Pero sí reconoceremos que sus jefes (en la CIA de verdad, dejemos a parte ramas secretas de mentira) tenían ramalazos turbios. Ramalazos turbios también tienen los jefazos de Covert Affairs, más que turbias eran las salidas de algunos mandamases en la última de Torchwood y ramalazos turbios se gastan igualmente de vez en cuando en Chuck, aunque estos lo complican más, que son agentes de la CIA trabajando para la NSA. Toma ya. Que de hecho, me parece gracioso que en Jake 2.0., una proto versión de Chuck con mala suerte, también trabajasen para la NSA. Por cierto, los espías de Pan Am también son de la CIA, ¿no?

A Carrie Mathison (Homeland) se le tiene que dar de comer aparte, que además de locuela un poco mentirosilla sí que es. Se lo perdonamos, ¿no? Igualmente, me da que el problema con la CIA es que tienen gente súper guay trabajando para ellos pero unos jefes con lealtades más que flexibles.

Os dejo con mis espías preferidos: Scarecrow and Mrs. King, que nunca decían que trabajaban para la CIA, ellos decían “La Agencia”, pero era la CIA, seguro, seguro.

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Fringe: ellos con un par y yo con un sinvivir

23/01

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Y no, esto no va de las negociaciones para su renovación. Y sí, viene con algo de spoilers.

A estas alturas de la temporada yo creía que ya habríamos recuperado a Peter, como pasó con Olivia la temporada pasada, que la tuvimos un tiempo en el over there y la recuperamos antes del parón de invierno. Claro que Peter está más lejos, por decirlo de alguna forma.

Con un par. No se me ocurre otra cosa. Porque hay que ser valiente, o quizás imprudente, o seguramente también demente, o todo junto, a la vez que muy, pero que muy inteligente para enviar a uno de tus personajes principales a una linea temporal paralela en la que el susodicho ha sido erradicado y, más importante todavía, mantenerlo ahí. Ah, espera, y conseguir que no te salga un fiasco.

Y mi sinvivir aumenta a medida que avanza la temporada. Al principio era pintoresco ese universo sin Peter (aunque ahora con él), con una Olivia que no era Olivia, una Zorrivia que no era tan Zorrivia, un Lee bastante más follable y un Walter si cabe más desquiciado. Sí, pintoresco y hasta agradable, pero colega ¿dónde está mi universo?

No puedo dejar de pensar que si me encariño con este Walter, o si comienzo a reconciliarme con Walternate, o si me permito sufrir demasiado con Olivia, o si me sorprendo deseando que Lee y ella vayan al cine juntos a ver Regreso al Futuro y luego lo que se preste, voy a acabar sufriendo su pérdida. Quiero volver con los otros, los echo de menos, pero entonces perderé a los actuales, a los que ya amo… vale, y asumámoslo, también contemplo la posibilidad de una no renovación y entonces los perderé a todos de golpe. Pues eso, un sinvivir.

Los chicos de Zona Fringe publicaban hace unos días una entrevista de The Huffington Post a Jeff Pinkner y Joel Wyman en la que precisamente les planteaban este dilema, que no hacía más que aumentar con la escena del sueño en Back to Where You’ve Never Been. Pinker y Wyman dicen algo así como que quieren que nos sintamos como Peter, deseando encajar pero queriendo volver, perdiendo algo en ambos casos. También dicen que los dos siguientes capítulos serán importantes al respecto. Bien, uno ya lo hemos visto, y disfrutado, y mucho. Veremos qué nos depara el de este viernes.

Una cosa antes de acabar: ahora mismo en Fringe han jugado con cuatro universos, dos en cada linea temporal. Ahí es nada. Sobra decir que no podrían hacer algo así sin el estupendo trabajo de los actores que tienen por ahí, pero no quitemos mérito a los esfuerzos plasmados en el guión o la dirección, sin los que tamaña locura podría convertirse en un truño tan fácilmente como pasar del over here al over there.

Por cierto, después de todo esto, ¿a alguien le sorprenden los problemas de Fringe para sobrevivir en Fox?

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Viviendo en Downton Abbey

12/01

11 Comentarios

Lord y Lady Carnarvon son los actuales ocupantes de Downton Abbey. Vale, puntualicemos, no es Downton Abbey sino Highclere Castle, y lo cierto es que los Carnarvon llevan en el castillo desde el siglo XVII. Tiene mérito, que mantener un castillo así no debe ser fácil, que se lo digan al Conde de Grantham, que si no llega a casarse con una americana ricacha a saber qué habría sido del castillo y alrededores.

En la actualidad, Lord y Lady Carnavon abren las puertas de su enorme casona a visitantes (no salgáis corriendo, hasta semana santa no se puede visitar), la alquilan para películas y series (ha aparecido también en The Four Feathers o en King Ralph), y también para convenciones, reuniones familiares de alto copete y, por supuesto, bodas, que ya tardan en hacer un programa tipo My very Downton Abbey Wedding.

Toda la info está en la web del Highclere Castle… madre mía lo que opinaría Violet al respecto.

Por cierto, en la época en que se ambienta Downton Abbey, en Highclere Castle vivía George Herbert, 5º Conde de Carnarvon, señor que con su dinerito financió las aventuras de Howard Carter y Tutankamón. De ahí que en el castillo actualmente se exhiba una muestra sobre el antiguo Egipto… de nuevo: madre mía lo que opinaría Violet al respecto.

Si os interesa la vida en Highclere Castle durante esas primeras décadas del s.XX, podéis adquirir el libro que ha escrito la actual Condesa de Carnarvon sobre Lady Almina, 5ª Condesa, que convirtió Highclere en un hospital militar durante la guerra. Tiene vista, Lady Carnarvon, que por supuesto el libro se titula Lady Almina and the real Downton Abbey.

Más libros que aprovechan el enorme éxito de la serie, en especial en los estados juntitos: The World of Downton Abbey, escrito por Jessica Fellowes, sobrina de Julian Fellowes, donde explican con detalle la vida de los habitantes de Downton Abbey así como algunas experiencias de los actores y actrices que los interpretan. Dicen, por ejemplo, que los interiores nobles de Downton se ruedan en Highclere, pero que las escenas en las estancias de los sirvientes se graban en los Ealing Studios, por lo que cuando los actores que interpretan a sirvientes van ocasionalmente a Highclere a grabar sienten una sensación (¿intimidación?) similar a la que podrían sentir los sirvientes de la época que casi no eran permitidos upstairs.

Por cierto, es fascinante que haya un tumblr dedicado a las lámparas de Downton Abbey.

En el libro de Jessica Fellowes se habla también de las “bucaneras” (casaderas ricas yanquis que cruzaron el charco para obtener títulos y salvar patrimonios, como Downton) y otras tramas de Downton Abbey basadas en hechos reales. Si os interesa el tema, no os perdáis el libro del que hablan en vayatele al final del post: Below Stairs.

Claro que si es por comprar, quizás preferís adquirir una taza con alguna de las ocurrentes salidas de Violet. Es una lástima que no hayan hecho más, con la de perlas que suelta esta señora, pero yo tampoco le haría ascos a una taza What is a weekend?. Pero si no os importa que los productos sean menos oficiales y más cutres, en cafepress siempre tienen cosas graciosas.

Por comprar, también se puede comprar el disco de Sadie and the Hot Heads, el grupo de Elizabeth McGovern. Toma ya con Lady Grantham. Dice la wikipedia que Michelle Dockery, su hija Mary en la serie, a veces ha cantado con el grupo. Cool! Aunque como no he encontrado ningún vídeo de semejante acontecimiento, os pongo esto:

Yo sigo pensando en lo que diría Violet…

Acabo de forma lúdico festiva y dos jueguitos de preguntas que, oye, no son ByTheQuizes pero también están bien. El primero: The Ultimate Downton Abbey Quiz, para que demostréis lo que sabéis. El segundo: un test de personalidad para descubrir qué personaje de Downton eres. Sip, muy inútil todo, pero mola.

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The (Bones) Finder

11/01

2 Comentarios

En general, los estrenos de esta midseason me dan más bien palo. Así que al tener que escoger alguno, casi por descarte, uno de los que me quedaré seguro será The Finder, que FOX estrena este próximo jueves. Si no fuese de los creadores de Bones y nos la intentasen colar el año pasado como un backdoor pilot, probablemente no le hubiese hecho mucho caso hasta verano (cuando abro la veda a todo tipo de moralla fina).

Así a bote pronto, The Finder tiene un gancho flojete para una major. El rollo del tío con problemas mentales (que provoca que haga preguntas inapropiadas sin parar) que vuelve de Irak y se dedica a buscar cosas raras que los demás no son capaces de encontrar es algo muy de veranos en Usa Network. Así que esperad mucho humor amable en The Finder. Pero por Hart Hanson, lo que sea. Y por ver a Geoff Stults sin camiseta, también.

En su breve aparición en How I met your mother descubrimos que Geoff tenía potencial para ser el protagonista de su propia serie. Interpretaba a un novio de Robin con el pene escandalosamente pequeño. Pero como eso era ficción, desde aquí celebraremos la inclusión de Geoff Stults en nuestro Olimpo machil. Otra cosa no, pero el tío tiene carisma.

Pero no sé qué tiene esta serie, que yo no lo acabo de ver claro del todo. Ya en el momento que Hart Hanson le enseño el guión del piloto de The Finder a la FOX, a estos no les gustó nada y le mandaron rehacerlo y eso retrasó inmensamente la producción del comentadísimo spin-off (que no es spin-off). Y, para acabarlo de arreglar, Saffron Burrows, quien tenía que ser la sidekick del protagonista junto a Michael Clarke Duncan se retira del proyecto. Y tampoco es que le lluevan las ofertas de trabajo. Pero, vaya, que Saffron siempre ha estado un poco locaris. Y a la FOX no se le ha ocurrido nada más que sustituir una actriz de serie B con dos actrices de serie P. Y yo creo que esto no hace más que cutrificcionar más The Finder, si cabe. Pero vaya, ojalá me equivoque. Estaos tranquilos, que eso pasa a menudo.

Hasta el jueves, nos tendremos que conformar con el sneak peek. Viéndolo, empiezo a pensar que al final me voy a enganchar y todo.

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Sexo para todos

9/01

9 Comentarios

Que sí, que desde aquí os deseamos todo lo mejor para el 2012, y eso incluye tanto o más sexo (y quizás mejor) que los montones de actores y actrices que van por ahí liándose con sus compañeros de reparto. Y es que ya hemos visto en The Vampire Diaries a Torrey DeVitto , señora esposa del mismísimo Stefan Salvatore, pero que en la serie se va a cepillar a Alaric. Vaya, que ahí están todos pillando cacho, y es que ya sabemos que no son los únicos que guarrean en el camerino…

El ByTheQuiz de los actores que se lían entre ellos

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Locuras en el círculo secreto

4/01

5 Comentarios

Como este parón navideño me está matando, hoy he decidido rememorar otro de los mejores estrenos de la temporada, desde mi más cutrepeich opinión, por supuesto. Porque se trata de The Secret Circle, una cosa horrorosa, deliciosa y abominablemente divertida. Uno de los placeres culpables más puros que existen hoy en día. Ya que me robaron injustamente mi amada Hellcats, la CW me debía una buena basura. Y ha cumplido.

Adolescentes con poderes y hormonas incontrolados y guiones de Kevin Williamson, os puede dar una idea de lo que se cuece en The Secret Circle. Puesto que los temas de vampiros y hombres lobo ya estaban siendo ampliamente explotados, la CW se ha decantado por otra saga de novelas juveniles de L.J. Smith (autora también de The Vampire Diaries) para dar rienda suelta a la brujería adolescente. Me encantan estas situaciones de jovencita desconcertada llega a pueblo pequeño y se le comunica que es una bruja de la más selecta estirpe y que de ahora en adelante practicará brujería con su nuevo círculo. Ey. Y tan anchos todos.

Lo que más me chocó de entrada fue la putiferización de Britt Robertson en menos de un año. No sé si soy yo, pero cada vez que la miro, me da la sensación que se ha puesto labios, tetas y que va demasiado corta para vivir en un pueblo del norte. En fin, me hago vieja. También me sorprendió que el señor voy-del-palo-alternativo Thomas Dekker, se rebajase a hacer una serie de esta calaña. Pero supongo que hasta las modernas tienen que comer de vez en cuando. Pero vaya, que entre estos dos, un poco de morralla actoral y unos muy bien elegidos Gale Harold y Natasha Henstridge como perrísimos padres, The Secret Circle cuela bastante. Mención especial a Phoebe Tonkin, que pasa de ser sirenita en H2O a bruja frescorra y que a mí me parece la versión actual y bastante digna de Fairuza Balk.

The Secret Circle vendría a ser la hermana pequeña (y un poco tonta) de The Vampire Diaries. Misma escritora, mismos showrunners, misma cadena. Lo que le falta para tener el éxito que tienen las Crónicas Vampíricas es un poco más de mala leche y más carnaza. Y por carnaza entendemos tíos y tías buenas en un ambiente erótico-festivo. Y de eso, The Secret Circle va un poco falto. Thomas Dekker, lleva un rollo emo que no pone nada, el que iba de malote (Louis Hunter) se lo ventilaron en dos capítulos porque vieron que tenía un carisma nulo (aunque salía en todas las fotos promocionales), y al nuevo que han traído para hacer de macho alfa (Chris Zylka), es un poco cara-cartón. He leído por ahí que cuando la serie vuelva este próximo jueves, recibiremos con los brazos abiertos a un antiguo miembro de Friday Night Lights. Espero que Grey Damon tenga más papel aquí, la verdad.

Aquí hay uno que sobra…

Todavía tienen margen para mejorar, pues es de esas series que estoy segura que estarán con nosotros durante mucho tiempo. Espero que empiecen a enrollarse entre ellos rápido y, sobre todo que empiecen a hacer magia de una puñetera vez, que si no, no sé yo para qué narices les han dado poderes. En eso, The Secret Circle se queda un poco a medio gas. Como que quiere dar miedete, pero de momento da un poco de risa todo el tema, por mucho oscurantismo adolescente que le quieran meter. Pero lo que sí me pone los pelos de punta es que cada episodio acabe con esta musiquita que me hace recordar a los niños cantores de Freddy Krueger.

p.s. Viendo las aberrantes fotos promocionales de The Secret Circle, he recordado que tengo que hacer un post sólo para analizar los posters imposibles que saca de la manga año tras año la CW. Investigaré, lo meditaré y os lo regalaré en breve.

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De cuentos, vueltas de tuerca y tuercas retorcidas

3/01

8 Comentarios

Entre Grimm y Once Upon a Time, por no hablar de las Blancanieves que nos vienen (Mirror Mirror y Snow White and the Huntsman) queda claro que los cuentos clásicos están de moda, y también lo está darles la vuelta radicalmente, mezclar el cuento con la realidad o incluso reírse del cuento mismo. Pero esto no es nada nuevo (¿Shrek? ¿Alguien?), que ya hace tiempo que se hace, y no solamente en las Fables, y es que la sopa de ajo se inventó hace décadas.

Total, que toca agarrarse que esto es un tres en uno: tres pinículas de esas de domingo por la tarde con palomitas que se regodean (las palomitas no, las pinículas) en eso mismo: estrujar las historias que todos conocemos para explicarlas de otra forma:

Enchanted, o el regreso de las cucarachas bailarinas de El cuchitril de Joe

 

Los chicos de Disney aprovechan que son los que más y mejor han caracterizado princesas para marcarse un cuento, mitad dibujo animado mitad realidad de la buena, en el que además se chotean de los estereotipos de los cuentos clásicos con tanta gracia, acidez, magia y sí, en ocasiones hasta mala leche, que convierten a Enchanted en una peli ideal para niños, adultos y perracas en general.

Giselle (Amy Adams) es una tierna e inocente criatura del bosque (el bosque de Andalasia, que más que un reino parece un nombre de pastilla para hemorroides) que un buen día, entre cántico y cántico, conoce a Edward, su príncipe encantador (James Marsden) y deciden ser felices y comer perdices para siempre (en serio, deben ir muy faltos de perdices a estas alturas en fantasilandia). Pero la malvada madrastra (Susan Sarandon) y señora de las manzanas se muere de celos y envía a Giselle a un lugar donde supuestamente no hay finalices felices: New York, o la Big Apple, que tiene su gracia, oye.

Obviamente, Edward acude tras Giselle, y así acaban el príncipe (que es más tonto que un zapato, por cierto) y Giselle, tan virginales ellos, como recién salidos de Disneylandia, en la caótica New York, donde Giselle encontrará su propio príncipe encantador, que no es otro que Patrick Dempsey que, a su vez, tiene una hija super mona y una futurible madrastra casi malvada (Idina Menzel), que no es malvada, es más bien estilo Baronesa Schroeder: un poco perrila pero con buen fondo. Lo que sí os diré es que me cuesta imaginarme a Patrick Dempsey de señor encantador con lo absolutamente jali que ha sido últimamente en Grey’s Anatomy.

Vuelvo. Amy Adams está estupendísima, las canciones son alarmantemente pegadizas, y se marcan unos números musicales tremendos en los que se ríen con tanto amor de los cimientos de Disney que no te queda otra que rendirte al encanto de Enchanted. La escena en que un montón de bestias inmundas neoyorkinas (cucarachas naranjas voladoras incluidas) ayudan a Giselle a limpiar el apartamento es, sencillamente, genial, por no hablar del número musical del parque. Yo soy mejor persona siempre que lo veo.

Por cierto, Susan Sarandon de bruja malvada no está nada mal, que viendo que también se apuntan al carro de las brujas tanto Julia Roberts como Charlize Theron (sin olvidar a Lana Parrilla y Kristin Bauer), me da que evil witch is the new thirties. Por cierto, tampoco está nada mal que nos recuerden que Idina Menzel ya era actriz (y bruja no demasiado malvada) mucho antes de aparecer en Glee. Además, Julie Andrews es la voz narradora, y cualquier cosa en la que aparezca esta señora es bien, y punto.

Ella Enchanted, o por qué a las hadas madrinas las carga el diablo

 

Esta es una locura. Se ambienta en un reino maravilloso típico, con sus gigantes, elfos, ogros y hadas madrinas, pero modernizado algo así como al estilo Picapiedra: escaleras mecánicas a manivela, clubs de fans para el príncipe encantador, centros comerciales de madera, anuncios por palabras, campañas en contra del ogricidio…

Y además lo mezcla todo a lo bestia: Ella (Anne Hathaway) es una canija recién nacida a la que la peor hada madrina del reino otorga el don de la obediencia, es decir, la pobre niña tiene que obedecer cualquier orden que le den (¿dónde narices está Eric cuando le necesitan?). Su madre oculta que Ella tiene ese don para protegerla, hasta que la pobre señora fallece y su padre se casa con una cazafortunas/cazatítulos que tiene dos hijas horrendas, estúpidas y perras del infierno en general.

Una de las perracas descubre el secreto de Ella, a la que no le quedará otra opción que salir en busca de su hada madrina para que la libere del don. Por supuesto, por el camino Ella se enamorará de Char (Hugh Dancy), el príncipe heredero, al que ayudará a librarse de su tío malvado (Cary Elwes in person) y a convertirse en un rey bueno, justo y pirulacho en general. Está claro que aquí hemos sufrido un downgrade con el príncipe.

Lo mejor de la peli: que Anne Hathaway está divertida y que además canta, y muy bien, que ya sabíamos todos que no se puede tener una boca tan grande para nada. Clic aquí para verla cantando Somebody to Love y clic aquí para verla cantando Don’t Go Breaking My Heart al final de la peli, con spoilers, por supuesto, pero es que si alguien duda de cómo acaba es que tiene un serio problema.

Supongo que no os sorprenderá que Ella Enchanted sea mi preferida de las tres: cantan, bailan, hacen el loco y se besuquean. Llamadme simple, pero no necesito mucho más.

Ever After: A Cinderella Story, o cómo Enrique II no se casó con Catalina de Medicis sino con una tal Danielle

 

Seguramente la menos mágica y más seria, por decirlo de alguna forma, de las tres. Lo que hacen en Ever After es explicarnos la historia de Cenicienta como si hubiera pasado en realidad, en plena Francia, sin la intervención de hadas madrinas ni brujas con poderes ni nada parecido. Históricamente es un despropósito, pero eso no se lo tendremos en cuenta.

El padre viudo de Danielle (Drew Barrimore) se casa con la chunguísima Rodmilla (Angelica Huston) que a su vez tiene dos hijas, una chunga y la otra no, así innovando (Megan Dodds y Melanie Lynskey). A la que el padre de Danielle muere, Rodmilla pasa olímpicamente de la canija, que acaba criándose en la cocina.

Para salvar la vida de uno de los criados, Danielle un día se viste de noble y se planta en palacio provocando, por supuesto, un temblor en los calzoncilos del príncipe heredero (Dougray Scott) que debió sentir hasta Enrique VIII desde Inglaterra. A partir de ahí os lo podéis imaginar, con el añadido que, a falta de hadas madrinas, ahí está el mismísimo Leonardo da Vinci ayudando a Danielle, que al hombre le pillaba de camino, aunque a mí no me cuadran las fechas, pero tampoco sé por qué pierdo el tiempo en eso, la verdad.

Lo mejor: que como es de esperar, Angelica Huston es una más que estupenda madrastra malvada. Lo no tan mejor: que es ñoña a matar, pero les quedó bonita, oye, que por ahí andaba Andy Tennant, un señor que tiene el culo pelado organizando historias de amor.

Vale, lo sé, esto me ha quedado demasiado largote, así que si habéis llegado hasta aquí, os merecéis un enorme “y vivieron felices y comieron perdices”. Ala majos, enjoy!

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When you wish upon a star

2/01

8 Comentarios

Dice la canción que When you wish upon a star makes no difference who you are. Anything your heart desires will come to you. O también puede ser que when you wish upon a star quizás tengas la suerte de que un señor loco en una caja azul esté escuchando, y es que aunque el especial de navidad de Doctor Who homenajee abiertamente el universo Narnia, a mí me pareció más un homenaje a sí misma, a un hombre que viaja por ahí escuchando súplicas y atendiendo deseos.

Navidad, años 30-40, niños, familias, madres, padres que se van a la guerra, colores cálidos, hogueras, habitaciones con juguetes que envidiaría el mismísimo Willy Wonka, gente que va por ahí en pijama y bata, árboles de navidad con estrellas brillantes y una enorme caja azul con un lazo.

Poco importa lo que pasa cuando se penetra en la caja, eso es lo menos trascendente del capítulo, que no va de unos niños que entran en una caja y salen en bosque nevado, va de Madge, una señora que se encuentra un cráter con un astronauta en el centro, que abre la Tardis Police Phone Box con una horquilla de pelo y que además se queda tan tranquila. Madge es especial, claro, será por eso que años más tarde se gana su deseo, Doctor mediante.

Se trata de un deseo liviano en comparación, si queréis. La tierra no está en peligro y ni siquiera acecha ninguna amenaza terrorífica. Simplemente hay una familia que desea pasar la mejor navidad, ever. Vale, eso no es nada liviano, y es que desde que te enseñan el telegrama ya tienes el corazón encogido para el resto del capítulo. Pero que nadie se preocupe, alguien formuló un deseo y para eso está el Doctor, ese señor convertido en una especie de Mary Poppins loca que ha cambiado el paraguas por una pajarita y que en vez de supercalifragilisticoespialodiso dice I know, ese señor que es como superman pero sin el peso de la capa, o hasta como Hannibal de El equipo A pero con super poderes. Y como siempre, se lía todo un poco en el medio, que de alguna forma hay que llenar el capítulo, pero entre el Doctor y la gran Madge se marcan un Dorothy y un there’s no place like home para salvar la navidad con una estrella.

Así que, nunca se sabe sabe, si deseas algo mucho, pero mucho, quizás algún día te encuentre el señor loco de la caja azul. No me toméis por loca, si todos creímos en algún momento en los Reyes Magos, no veo por qué no podemos confiar en la magia del Doctor, en la magia que hace posible que los deseos se hagan realidad. Total, que como llevo todo el post de un ñoño que asusta, voy a seguir con el mismo tono deseando que todos vuestros sueños se cumplan, con Doctor o sin él.

Antes de acabar, un apunte a la visita final a los Pond (y a esa lágrima) que no augura nada bueno para nuestros corazones de cara a esa despedida que no por anunciada va a ser menos tremenda. La marcha de los Pond apunta a drama, no porque lo diga yo, más bien porque el mismísimo Moffat ha declarado que será heartbreaking. Yo ya estoy sufriendo.

En fin, os dejo con el final de un capítulo de Amazing Stories que he recordado mucho después de ver el especial de navidad. Es The Mission, también Segunda Guerra Mundial, un avión, un joven que morirá al haberse estropeado el tren de aterrizaje y un deseo imposible. Encontraréis por ahí un par o tres de caras conocidas. Enjoy!

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La venganza de Amanda Clarke

21/12

12 Comentarios

A veces me pasa que hablo antes de las cosas que me dan asco que de las cosas que me gustan. Soy así de enferma. Y supongo que es por eso que todavía no os he hablado de mi amor incondicional por Revenge, en mi opinión, el estreno de la temporada. Revenge es una serie como las de antes, en el mejor de los sentidos. Un culebrón con todas las modernidades de hoy en día, pero con todas las maravillosas idas de olla que nos enseñaron los buenos culebrones de antaño. Y, lo mejor de todo, es que no se arrepiente de ellos. Revenge abraza su cuitreidad. Y por ello, debemos amarla.

Lo primero que oímos al empezar la serie es la voz en off de Amanda Clarke/Emily Thorne explicando de qué va a ir la serie:

“Para los verdaderamente heridos, la auténtica satisfacción sólo se puede encontrar en uno de dos lugares: el perdón absoluto o la venganza mortal Esta no es una historia sobre el perdón.”

¡ZAS! Para que no haya dudas. No me digáis que no es un planteamiento maravilloso. A partir de aquí, en Revenge tenemos todos los tópicos que hacen grande una serie de este tipo: caídas por el balcón, convenientes amnesias, identidades robadas, amantes bandidos, sonrisas falsas y miradas desafiantes. Y de eso, las protagonistas de Revenge saben mucho. Emily VanCamp y Madeleine Stowe son unas profesionales de sonreír y hacer que se hielen los infiernos. Y cuando Emily VanCamp mira con esa profundidad de “Mi nombre es Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir” te haces caca encima.

El ataque de las super-falsas

Porque una de las cosas que más me gustan de Revenge es que casi todos los personajes de la serie son malos. Y los que son buenos, tienden a ser aburridos y sobrantes (véase Charlotte y Declan, aunque siempre hay esperanza). Y lo mejor de todo es que la protagonista no es buena. Porque, reconozcámoslo, aunque Amanda/Emily tenga un motivo (lo de su padre fue una jodienda en toda regla), le da más bien igual que la gente muera a su paso. Quizá ella no apriete el gatillo, pero pagará a alguien para que lo haga. Y eso la hace grande. Y nosotros la aplaudiremos por ello, porque los demás son sanguijuelas que merecen ser aplastadas.

Como Tyler (Ashton Holmes), uno de los seres más repugnantes de los Hamptons, que ha sido capaz de quedarse conmigo más de una y de dos veces. La más sonada, por supuesto, el día que decidió enrollarse con Nolan y convertir a un personaje molesto en una maravilla misteriosa. Está claro que esta especie de Mr. Ripley está intentando robarle la vida a Daniel, pero se ha topado con Amanda y sus planes para echar la casa abajo. Pero no es el único enano que le está creciendo a nuestra amada vengadora, porque hoy en día, uno ya no se puede fiar de nadie, ni de su supuesta mejor amiga (con su molesto acento falso y sus horribles cejas) y, ni mucho menos de la kinki a quien le compró el nombre. La auténtica Emily Thorne, que ahora encima, le quiere robar a uno de sus machos.

La serie empieza con lo que parece ser la muerte de Daniel Grayson, pero conforme van pasando los capítulos tengo más dudas sobre la identidad de ese cadáver. Mike Kelley confirmó que a mitad de temporada sabríamos quién es el asesino y que la segunda mitad de la temporada se centraría en el juicio del asesino. Pero vaya, que cualquier cosa que hagan, yo me la tragaré. Porque ya soy adicta a la serie y sus locuras, a los flashbacks de Amanda con pelucas negras imposibles, a su pasado a lo Kill Bill y a la grandísima CCH Pounder, que espero que salga muchas veces más dando caña. Y, en una serie como esta con tantos personajes desequilibrados, las posibilidades son infinitas. De hecho, corre el rumor que la temporada que viene, Revenge se traslada de Los Hamptons a Nueva York, porque la temporada estival no es eterna y, total, Nueva York está a tiro de piedra. Lo único que les pido para el futuro es un poco de renovación machil, porque Joshua Bowman es mercancía dañada después de enrollarse con Amy Winehouse y Miley Cyrus y a Nick Wechsler le falta un metro y un poco más de sangre en las venas para ser macho alfa. Connor Paolo y Gabriel Mann no cuentan.

Alerta pelucón.

Y es que Revenge, amigos, si todo va bien puede durar años, ya que a Amanda todavía le queda mucha gente a la que tachar en su foto de venganza. Y yo no apostaría nada a que su padre esté realmente muerto. Porque James Tupper mola bastante y porque en un culebrón de los buenos, nadie está muerto hasta que no hayamos visto su cadáver enterrado. Y, a veces, ni así, porque si el Dr. Drake Ramoray recibió un transplante de cerebro de la fallecida Jessica Lockhart y pudo volver a la vida en Los días de nuestra vida, David Clarke puede volver de entre los muertos sin problemas.

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